Algunos queridos hermanos, me han escrito para ahondar en el tema de la "Comunion en la mano" y su licitud dentro de la Liturgica Latina, de nuestr querido hermano SECRETMAN, (participante de los foros de Catholic.net) tenemos esta contestacion en dicho foros:
 

 
 “Benedicto XVI quiere subrayar que las normas de distribución de la comunión en la Iglesia Católica están aún en vigor. No se debe olvidar en efecto, que la distribución de la santa comunión en la mano está vinculada a un indulto, una excepción, podría decirse, concedida por la Santa Sede a las conferencias episcopales que lo demanden. […]

Recibir la hostia en la boca pone de manifiesto la verdad de la presencia real en la Eucaristía, ello ayuda a la devoción de los fieles y los introduce más fácilmente en el sentido del misterio. Uno de los muchos aspectos que es importante destacar y que es urgente redescubrir […]

No se trata de una batalla entre antiguos y modernos, y mucho menos entre preconciliares y conciliares. Este género de problemática ideológica hoy día es desfasado. Lo antiguo y lo nuevo pertenecen al mismo tesoro litúrgico de la Iglesia. La celebración litúrgica debe ser la celebración del misterio sagrado, del Señor crucificado y resucitado. Encontramos en el patrimonio de la liturgia, una continuidad para servir al sentido de lo sagrado”.

 
 
La práctica de la comunión en la mano es sólo la tolerancia de la Iglesia a un Abuso.

Monseñor Guido Marini, Mestro de ceremonias de las Celebraciones Liturgicas del Papa, Le Figaro, 9 de Agosto de 2008:

Cita:
“Benedicto XVI quiere subrayar que las normas de distribución de la comunión en la Iglesia Católica están aún en vigor. No se debe olvidar en efecto, que la distribución de la santa comunión en la mano está vinculada a un indulto, una excepción, podría decirse, concedida por la Santa Sede a las conferencias episcopales que lo demanden. […]

Cardenal Antonio Cañizares, Prefecto de la Congregción para el Culto Divino, 30 Giorni, Enero de 2009:

Cita:
Como es sabido, la actual disciplina universal de la Iglesia dispone que, por norma, la Comunión sea distribuida en la boca de los fieles. Hay, luego, un indulto que permite, a petición de los episcopados, distribuir la Comunión también sobre la palma de la mano. Es bueno recordar esto.

Monseñor Albert Malcolm Ranjith, Secretario de la Sagrada Congregación para el Culto Divino. Prólogo para la edición inglesa del libro “El Cardenal Ferdinando Antonelli y el desarrollo de la reforma litúrgica desde 1948 hasta 1970” de Monseñor Nicola Giampietro. 8 de Diciembre de 2008:

Cita:
algunas prácticas que Sacrosanctum Concilium no había ni siquiera contemplado fueron permitidas en la liturgia, como la Misa versus populum, la Santa Comunión en la mano,

Monseñor Albert Malcolm Ranjith, Secretario de la Sagrada Congregación para el Culto Divino. Entrevista para Radici Cristiane # 38, Octubre de 2008:

Cita:
Sobre la cuestión de cómo nació esta praxis de la Comunión en la mano hay un gran debate. De todos modos algunas cosas son claras. A saber, esta praxis fue iniciada en el sentido de exaltación y de euforia que se crearon a raíz de la conquista de una cierta libertad, de una cierta apertura a la creatividad en las iglesias locales. Y entonces, antes de que estas cuestiones fueran estudiadas, antes de que fueran introducidos los nuevos libros litúrgicos y fueran establecidas las nuevas normas, algunos países y algunos episcopados se tomaron la libertad, usando la famosa categoría ad experimentum, de introducir en algunos países esta nueva praxis de la Comunión en la mano. Quizás era visto como un gesto favorable al ecumenismo con los protestantes, un gesto de apertura hacia ellos.

La nueva praxis una vez iniciada se consolidó. Queriendo regularizar la situación, el Santo Padre Pablo VI, de feliz memoria, hizo una encuesta a los obispos. Y muchos obispos, como está escrito en el documento pontificio Memoriale Domini, no aceptaron esta nueva praxis. Pero ésta ya estaba difundida en ciertas zonas y seguramente el Papa encontró dificultad para hacerlos volver sobre sus pasos. Para legalizar esta anomalía, permitió a algunos países continuarla. Pero no indicaba de ningún modo este ejemplo como válido para todo el mundo. Además el Papa determinó que, si bajo ciertas condiciones, las conferencias episcopales querían adoptar la nueva praxis, era necesario pedir el indulto a la Santa Sede.

Entonces las conferencias episcopales de otros países comenzaron a adoptarla, bajo la presión de diversas escuelas teológicas y litúrgicas que decían que la nueva praxis era un gesto más abierto, más moderno. Luego los viajeros que iban a los países del Tercer Mundo pedían recibir la Comunión de este modo. De todos modos, permanecía la obligación de pedir el indulto a la Santa Sede. El hecho mismo de tener que pedir el indulto indica que la praxis normal es la otra. Ahora la praxis extraordinaria se ha vuelto la praxis normal. Pero no debería ser así en todos los países.