El Misterio de la Crismación: la Pentecostés Personal,

O Sacerdocio Real de los Laicos.

 

"La imposición de las manos por los Apóstoles daba el Espíritu Santo" nos dice san Lucas (Hechos 8:18). El libro de los Hechos nos da dos ejemplos:

Hechos 8:4-25.

Luego de la lapidación de Esteban y la primera gran persecución de la Iglesia en Jerusalén alrededor del año 36, los cristianos de Jerusalén se dispersaron para huir de la persecución y el diácono Felipe fue a predicar al Cristo en Samaria. La Samaria había acogido la palabra de Dios: pero los samaritanos "habían sido solamente bautizados en el nombre del Señor Jesús" y "el Espíritu Santo todavía no había caído sobre ninguno de ellos" (8:16). Es entonces que "los Apóstoles que estaban en Jerusalén enviaron a Samaria a Pedro y Juan: estos pues descendieron en lo de los samaritanos y rezaron por ellos con el fin que el Espíritu Santo les fuese dado (versículos 14 y 15)… Entonces Pedro y Juan se pusieron a imponerles las manos y recibían el Espíritu Santo" (versículo 17).

Hechos 19:1-7.

Cuando el Apóstol Pablo llegó a Efeso (alrededor del año 56) se produjo algo similar: "Encontró algunos discípulos y les dijo: ¿Han recibido el Espíritu Santo cuando han abrasado la fe? Ellos le contestaron: pero, nosotros ni habíamos escuchado decir que hay un Espíritu Santo. Y él: ¿Qué bautismo han recibido? — El bautismo de Juan, respondieron. Entonces Pablo dijo: Juan ha bautizado con un bautismo de arrepentimiento diciendo al pueblo de creer en Aquel que vendrá luego de él, es decir Jesús. Con estas palabras se hicieron bautizar en nombre del Señor Jesús: y cuando Pablo les impuso las manos, el Espíritu Santo vino sobre ellos y se pusieron a hablar en idiomas y a profetizar" (Hechos 19:1-7).

De esta manera por la imposición de las manos de los Apóstoles, los nuevos discípulos recibían el Espíritu Santo como lo habían recibido los primeros discípulos en Jerusalén el día de la Pentecostés: el don de Pentecostés se perpetuaba y se perpetúa; es lo que denominamos el misterio de la crismación, de la palabra griega chrisma que quiere decir "unción" — puesto que se trata de la unción del Espíritu Santo por la cual nos tornamos lo que era desde la eternidad el Cristo: "ungidos" del Espíritu Santo, pequeños cristos, "cristianos."

Actualmente este misterio es habitualmente celebrado inmediatamente después del Bautismo, por una unción de óleo, como fue el caso para la crismación del rey David.

El evangelista san Juan nos dice, en efecto, en su primera Epístola: "Ustedes han recibido la unción" (1 Juan 2:20), y el Apóstol san Pablo (2 Corintios 1:21): "Es Dios quién nos dio la unción."

El Apóstol Pedro evocará de una manera particularmente impresionante el carácter santo, sagrado que esta unción confiere al pueblo de Dios: "Ustedes son, nos dice él, una raza elegida, una comunidad sacerdotal y real, una nación santa …" (Pedro 2:9).

Novicio

: "Una comunidad sacerdotal y real," ¿Qué quiere decir esto?

 

Maestro

: Hemos visto que el Cristo es nuestro Sumo Sacerdote, que es el intermediario entre Dios y los hombres, que es a su vez el portavoz de Dios cerca de los hombres y el Abogado de los hombres cerca de Dios, y que este rol maravilloso se denomina su Sacerdocio. Hemos también visto que Él asocia todo su Cuerpo, toda su Iglesia, todos sus miembros a este sacerdocio: todavía se necesita que los miembros de su Iglesia sean revestidos de Su Santidad, que les comunique Su función sacerdotal, que haga de ellos sacerdotes, y también herederos de su Reino, futuros reyes. Es porqué san Juan nos dice en el Apocalipsis: "Él ha hecho de nosotros reyes y sacerdotes" (Apocalipsis 1:6; 5:10). La Iglesia es un pueblo de sacerdotes, y es la crismación que hace de todos los cristianos sacerdotes. Es lo que comúnmente se denomina "sacerdocio real de los laicos" por la cual los cristianos constituyen "una comunidad sacerdotal y real."
 

Novicio

: Yo creía que "laico" quiere decir "extranjero en la Iglesia. En efecto, encuentro en el diccionario la siguiente definición: laico, "que no es ni eclesiástico ni religioso."
 

Maestro

: A menudo las palabras cambian de sentido en función de la evolución de las ideas y de los eventos de la historia. Laico viene de la palabra griega laos = pueblo; por lo tanto significaba en su origen — y todavía significa para los cristianos — "miembros del pueblo de Dios." Es desde el momento que los cristianos — porque se tornaron malos cristianos — olvidaron que eran un pueblo de sacerdotes y de reyes, y se han descargado sobre el único clero todas sus responsabilidades, que la palabra ha tomado el sentido que has encontrado en el diccionario. Ya es hora que los cristianos redescubran el carácter sagrado, sacerdotal de su condición de laicos: por su participación en la divina Eucaristía, por el buen entendimiento que debería reinar entre ellos, por la bondad para con sus enemigos, por su firmeza con respecto a compromisos interesados hacia donde querrían arrastrarlos los maliciosos de este mundo, por todo el testimonio de la comunidad de creyentes-comulgantes; el conjunto de cristianos a la responsabilidad permanente de ser los representantes sobre la tierra de la realeza y sacerdocio del Cristo: si, realmente constituyen una comunidad sacerdotal y real, en griego basileion hierateuma.
Por la crismación cada uno de nosotros recibe la persona del Espíritu Santo, Don fundamental, que lo hace miembro de un pueblo de sacerdotes. Este don fundamental es la raíz de todos los dones particulares del Espíritu que confiere responsabilidades particulares. Es pues por una diferenciación funcional de este don fundamental que aparecen las funciones específicas de los obispos, sacerdotes y diáconos.