Introducción

Desde los primeros tiempos del Cristianismo, la Santísima Virgen María fue venerada por los cristianos por Sus grandes virtudes, por ser Ella la elegida Divina y por Su ayuda a los necesitados.

La glorificación de la Virgen María se inició desde el momento en que el Arcángel Gabriel la saludó con las palabras: "¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo!. ¡Bendita Tú eres entre todas las mujeres! , con las que le comunicó el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios. Con este mismo saludo y con el agregado de la frase: " Bendito es el fruto de tu vientre," la recibió su prima, la santa Elizabeth, a la cual el Espíritu Santo le reveló que estaba ante la presencia de la Madre de Dios (San Lucas 1:28-42).

En la Iglesia cristiana, la veneración piadosa de la Santísima Virgen María se evidencia por la cantidad de festividades, con las cuales la Iglesia conmemora distintos acontecimientos de la vida de la Santísima Virgen.

Los grandes padres y maestros de la Iglesia componían en honor a la Virgen María cánticos de alabanzas, "Akathistos" (himnos de glorificación en los que hay permanecer de pie), pronunciaban palabras inspiradas… Teniendo en cuenta esta veneración devota de la Santísima Virgen, es gratificante y constructivo saber cómo vivía, cómo se preparaba y cómo alcanzó una altura espiritual como para convertirse en el receptáculo del Verbo de Dios.

Las escrituras del Antiguo Testamento, al predecir la Encarnación del Hijo de Dios, también se referían a la Virgen María. Así, la primera promesa de Expiación que le fue dada al hombre caído en el pecado incluye una profecía sobre la Santísima Virgen en las palabras de reproche dirigidas a la serpiente: "Y enemistad pondré entre tú y la Mujer y entre tu simiente y la Simiente Suya" (Génesis 3:15). La profecía sobre la Virgen María consiste en que el futuro Redentor se menciona aquí como Simiente de Mujer, mientras que en todos los otros casos se alude a los descendientes como simiente de algún antecesor masculino. El profeta Isaías aclara esta profecía, indicando que la Mujer que dará a luz al Mesías -Emanuel será virgen: "El propio Señor les dará la señal" les dice el profeta a los poco creyentes descendientes del rey David, "He aquí que, una Virgen llevará en su seno y concebirá a un Hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios con nosotros" (Is. 7:14). Aunque la palabra "Virgen" le parecía inadecuada a los antiguos hebreos porque el nacimiento supone necesariamente una relación matrimonial, no osaron, sin embargo, reemplazar la palabra "Virgen" por otro término, como por ejemplo, "Mujer."

 

 

La Vida

de la Virgen María

Basadas en la Sagradas Escrituras y la Tradición de la Iglesia.

El evangelista San Lucas, que conocía de cerca a la Santísima Virgen María, anotó de Sus labios algunos acontecimientos importantes relacionados con Sus primeros años de vida. Dice la tradición que él, médico y pintor, también confeccionó un retrato (icono), de la Santísima Virgen, que luego fue copiado por posteriores pintores de iconos.

 

El nacimiento de la Santísima Virgen María.

Cuando llegó el tiempo del nacimiento del Salvador del mundo, vivía en la ciudad de Galilea Nazaret, un descendiente del rey David, Joaquín, con su esposa Ana. Ambos eran personas devotas y conocidas por su humildad y misericordia. Alcanzaron la vejez sin tener hijos. Esto los apenaba mucho. A pesar de su avanzada edad no cesaban de pedirle a Dios que les enviara un vástago e hicieron la promesa de consagrarlo al servicio de Dios si se le concedía esa gracia. En aquel tiempo el no tener hijos era considerado un castigo de Dios por pecados cometidos. En especial, a Joaquín se le hacía muy difícil aceptar la falta de hijos, porque según las profecías, el Mesías-Cristo iba a pertenecer a la casa de David (a la que él pertenecía). Por su paciencia y por su fe, el Señor les otorgó, a Joaquín y a Ana una gran alegría: finalmente engendraron una hija. La llamaron María, que en hebreo significa: "Señora, Esperanza."

 

Presentación en el templo

Cuando la Virgen María cumplió tres años, sus devotos padres se prepararon a cumplir su promesa: la llevaron al templo de Jerusalén para consagrarla a Dios. María se quedó a vivir junto al templo. Allí, junto con otras niñas, estudiaba Religión y tareas manuales, rezaba y leía las Sagradas Escrituras. La Santísima Virgen María vivió allí alrededor de once años y creció signada por una profunda devoción y obediencia a Dios, extraordinariamente humilde y laboriosa. Deseando servir solamente a Dios, hizo la promesa de no contraer matrimonio y quedar para siempre Virgen.

 

La Santísima Virgen María en lo de José

Los ancianos Joaquín y Ana no vivieron mucho tiempo y la Virgen María quedó huérfana. Cuando cumplió catorce años y por ley no podía quedarse más junto al templo, se vio en la necesidad de casarse. El sumosacerdote conocía Su promesa y para no violar la ley de matrimonio, la desposó formalmente con un pariente lejano, José, un anciano viudo de ochenta años. Éste se comprometió a cuidarla y a preservar Su virginidad. José vivía en la ciudad de Nazaret y también pertenecía a la casa de David. No era un hombre rico y trabajaba como carpintero. De su primer matrimonio, José tenía cuatro hijos: Judas, Osías, Simón y Jacobo que se mencionan en los Evangelios como " hermanos" de Jesús. La Santísima Virgen María llevó en la casa de José la misma vida humilde y recatada que había tenido antes.

 

La Anunciación

Al sexto mes después de la aparición del Arcángel Gabriel a Zacarías con el anuncio del nacimiento del profeta San Juan Bautista, el mismo Arcángel fue enviado por Dios a la ciudad de Nazaret a la Santísima Virgen María para hacerle llegar la alegre noticia de que el Señor La había elegido para que se convierta en la Madre del Salvador del Mundo. El Ángel apareció y Le dijo: "Alégrate, Bienaventurada María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres." María se turbó ante estas palabras del Ángel, preguntándose qué significaría ese saludo. El Ángel continuó diciéndole: "No temas, María, pues has hallado gracia cerca de Dios. Concebirás en tu seno y parirás un hijo y lo llamarás Jesús. Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo y su reino no tendrá fin." María, confundida, le preguntó al Ángel: "¿Cómo será esto, porque no conozco varón?"

El Ángel le respondió que esto se producirá por la fuerza del Dios Todopoderoso. "El Espíritu Santo vendrá sobre Ti y la virtud del Altísimo te hará sombra, por lo cual, también lo Santo que nacerá será llamado Hijo de Dios. Y he aquí que Elizabet, tu parienta, también ella concebirá a un hijo en su vejez porque ninguna cosa es imposible para Dios." Entonces, María dijo con humildad: "Soy sirvienta de Dios. Hágase en mí, según tu palabra." Y el Arcángel Gabriel se alejó de Ella.

 

Visita a la Santa Elizabet

La Santísima Virgen María habiendo oído del Ángel que su parienta Elizabet, esposa del sacerdote Zacarías, iba a engendrar a un hijo, se apresuró a visitarla. Al entrar a la casa de Zacarías saludó a Elizabet. Cuando oyó la salutación de María, Elizabet recibió al Espíritu Santo y se enteró de que María se hizo digna de convertirse en la Madre de Dios. Exclamó en voz alta y dijo: "Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito, el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde a mí, que la Madre de mi Señor venga a mí?"

La Santísima Virgen María, contestando a las palabras de Elizabet, glorificó a Dios de esta manera: "Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegró en Dios, mi Salvador, porque ha mirado a la bajeza de su esclava porque he aquí que, desde ahora, me dirán Bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso y santo es Su nombre, y Su misericordia, de generación a generación, le llega a los que Le temen." La Virgen María se quedó con Elizabet alrededor de tres meses y después retornó a su casa en Nazaret.

Dios le anunció también al justo anciano José, el pronto nacimiento del Salvador, de la Santísima Virgen María. El Ángel de Dios se le apareció en un sueño y le reveló que María dará a luz a un hijo por obra del Espíritu Santo, como lo había anunciado el Señor Dios por intermedio del profeta Isaías (7:14) y ordenó llamarlo Jesús porque "Él salvará al género humano de sus pecados" (Jehová en hebreo significa Salvador.).

Posteriores relatos evangélicos mencionan a la Virgen María con relación a acontecimientos vinculados a la vida de su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo. Así, hay referencias a Ella en el nacimiento de Cristo en Belén y después en la circuncisión, en la adoración de los Reyes Magos de Oriente, en la presentación en el templo a los cuarenta días, en la huida a Egipto, en la radicación en Nazaret, en el viaje a Jerusalén durante la fiesta de Pascua (a los doce años de Jesús) y así sucesivamente. No vamos a referir aquí a estos acontecimientos en forma detallada. No obstante hay que destacar que, aunque los relatos evangélicos sobre la Virgen María sean breves, le dan al lector una clara noción de la gran altura moral de la Virgen María: de Su humildad, de Su profunda fe, Su paciencia, Su valentía y Su sumisión a la voluntad de Dios, Su amor y entrega a Su Hijo Divino. Nosotros nos damos cuenta por qué se hizo digna, según las palabras del Ángel, de "obtener la gracia de Dios."

El primer milagro producido por Jesucristo en las bodas de Caná de Galilea nos muestra claramente a la Virgen María como Intercesora ante Su Hijo por todos los hombres que se encuentran en dificultades. Habiendo notado la falta de vino durante la fiesta, la Santísima Virgen se lo hizo saber a Su Hijo, quien le respondió evasivamente: "¿Qué tengo yo contigo, mujer? Aún no ha venido mi hora." Ella no se turbó por esta parcial negativa ya que estaba segura de que Su Hijo no iba a desatender Su pedido y les dijo a los sirvientes: "Haced todo lo que Él os diga." Estas palabras revelan una preocupación compasiva de la Madre de Dios ya que muestran la intención de que la obra iniciada por Ella tenga una resolución favorable. En efecto, Su mediación no fue infructuosa y Jesucristo realizó aquí Su primer milagro, sacando de una situación delicada a gente pobre, después de lo cual "Sus discípulos creyeron en Él" (San Juan 2:11).

En sucesivos relatos, el Evangelio nos traza la imagen de una Virgen María siempre preocupada por Su Hijo, que Lo acompañaba en sus peregrinaciones, que venía a Él en distintas situaciones difíciles y se preocupaba por la preparación de Su tranquilidad y descanso domésticos, con los cuales Él nunca estaba de acuerdo. Finalmente, la vemos sumida en una indescriptible tristeza junto a la cruz de Su Hijo crucificado, atenta a Sus últimas palabras y recomendaciones y al encargo a San Juan Evangelista de atenderla y cuidarla. No sale de los labios de Ella ni una sola palabra de reproche o de desesperación. Ella se entrega totalmente a la voluntad de Dios.

También se La menciona brevemente en el libro de los Hechos de los Santos Apóstoles cuando, en el día de Pentecostés, descendió el Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego sobre Ella y los Apóstoles. Cuenta la Tradición que, después de este suceso, Ella vivió 10-20 años más. El Apóstol Juan, el Evangelista, La acogió en su casa con enorme bondad y se ocupó de Ella hasta Su muerte como lo hubiera un hijo verdadero y cumplió con el mandato del Señor Jesucristo. Cuando la fe cristiana se extendió a otros países, numerosos creyentes cristianos empezaron a venir de lugares lejanos para verla y escucharla. A partir de ese momento, la Santísima Virgen María se convirtió, para todos los discípulos de Cristo, en una Madre para todos y un elevado ejemplo a ser imitado.

 

La Dormición

Aconteció una vez que la Santísima Virgen María se encontraba orando en el Monte de Eleón (cerca de Jerusalén) cuando se le apareció el Arcángel Gabriel con una rama de palma del Paraíso en sus manos y le comunicó que en tres días su vida terrenal iba a llegar a su fin y que el Señor se La llevará consigo. El Señor dispuso que, para ese entonces, los Apóstoles de distintos países se reunieran en Jerusalén. En el momento del deceso, una luz extraordinaria iluminó la habitación en la cual yacía la Virgen María. Apareció el propio Jesucristo, rodeado de Ángeles y tomó Su purísima alma. Los Apóstoles enterraron el purísimo cuerpo de la Madre de Dios, de acuerdo a Su voluntad, al pie de la montaña de Eleón, en el jardín de Getsemaní, en la gruta donde se encontraban los cuerpos de Sus padres y el de San José. Durante el entierro ocurrieron muchos milagros. Con sólo tocar el lecho de la Madre de Dios, los ciegos recobraban la vista, los demonios eran alejados y cualquier enfermedad se curaba.

Tres días después del entierro de la Madre de Dios, llegó a Jerusalén el Apóstol Tomás que no pudo arribar a tiempo. Se entristeció mucho por no haber podido despedirse de la Virgen María y, con toda su alma, expresó su deseo de venerar Su purísimo cuerpo. Cuando se abrió la gruta donde fue sepultada la Virgen María, Su cuerpo no fue encontrado y sólo quedaron las mantas funerarias. Los asombrados Apóstoles retornaron a su vivienda. Al anochecer, mientras rezaban, oyeron un canto angelical y al levantar la vista pudieron ver a la Virgen María suspendida en el aire, rodeada de Ángeles y envuelta en un brillo de gloria celestial. Ella les dijo a los Apóstoles: "¡Alégrense! ¡Estaré con ustedes todos los días!"

Su promesa de ser auxiliadora e intercesora de los cristianos se mantiene hasta el día de hoy y se convirtió en nuestra Madre celestial. Por Su gran amor y Su ayuda todopoderosa, los cristianos desde tiempos remotos la veneran y acuden a Ella para pedir ayuda y la llaman "Fervorosa Intercesora por el género humano," "Consuelo de todos los afligidos" y quien "no nos abandona después de Su dormición." Desde tiempos remotos, y siguiendo el ejemplo del Profeta Isaías y de Santa Elizabet, empezó a ser llamada Madre de Dios (o Deípara) y Madre de nuestro Señor Jesucristo. Este nombre surge como consecuencia de que Ella engendró a Aquél que siempre fue y será el verdadero Dios.

La Santísima Virgen María es un gran ejemplo para todos aquellos que tratan de complacer a Dios. Ella fue la primera que decidió entregar Su vida enteramente a Dios. Demostró que la voluntaria virginidad supera a la vida familiar y matrimonial. Siguiendo Su ejemplo, ya desde el inicio de los siglos, muchos cristianos empezaron a llevar una vida casta con oraciones, ayunos y la mente orientada a Dios. Así surgió y se afirmó el monacato. Lamentablemente, el mundo contemporáneo no ortodoxo no valora en absoluto y hasta se burla de la castidad, olvidándose de las palabras del Señor: "Porque hay eunucos (vírgenes) que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron a sí mismos eunucos por causa del Reino de los Cielos; el que sea capaz de recibir esto, que lo reciba" (San Mateo 19:12).

Completando esta breve visión de la vida terrenal de la Virgen María, cabe agregar que Ella, tanto en el momento de Su suprema Gloria, cuando fue elegida para convertirse en la Madre del Salvador del Mundo como también durante las horas de Su inmensa pena, cuando al pie de la cruz y según la profecía de San Simeón "un arma traspasó Su alma," demostró tener un pleno dominio de sí misma. Con esto, descubrió toda la fuerza y la belleza de Sus virtudes: la humildad, la fe inquebrantable, el valor, la paciencia, la esperanza en Dios y el amor hacia Él. Por eso nosotros, los ortodoxos, la veneramos con tanta devoción y tratamos de seguir Su ejemplo.

 

 

Apariciones Contemporáneas

de la Virgen María

D

esde los primeros días después de Su dormición y hasta el día de hoy, la Santísima Virgen María está ayudando a los cristianos. Esto lo testimonian Sus numerosos milagros y apariciones. Vamos a mencionar algunos de ellos.

 

Fiesta de la Protección

La fiesta del Sagrado Manto Protector de la Virgen ha sido establecida para recordar a la visión que tuvo San Andrés de la Madre de Dios que tapaba con Su omóforo (largo manto o pañuelo) a los cristianos en el templo de Vlaherna, durante el sitio enemigo de Constantinopla en el siglo X. Cerca de las cuatro de la mañana, el beato vislumbró a una majestuosa Mujer viniendo desde las Puertas Reales de la Iglesia apoyada por San Juan Bautista y San Juan Evangelista y precedida y seguida por muchos santos que entonaban himnos y canciones religiosas. San Andrés se acercó a su discípulo Epifanio y le preguntó si podía reconocer a la Reina del mundo. "La veo" — le contestó aquél. Mientras la observaban, Ella, arrodillada frente al ambón, rezó llorando por mucho tiempo. Después, se acercó al Altar y rezó por el pueblo ortodoxo. Al terminar las plegarias, descubrió Su cabeza quitándose el manto y lo extendió sobre todo el pueblo presente. La ciudad fue salvada. San Andrés era de orígenes eslavos y los rusos respetan profundamente la fiesta del Sagrado Manto Protector de la Virgen y muchas iglesias la honran con su nombre.

Las siguientes informaciones que se encuentran en este capítulo sobre las apariciones de la Madre de Dios han sido tomadas, principalmente, de la prensa internacional. Nuestra Iglesia todavía no se pronunció al respecto y nosotros la citamos aquí en calidad de información adicional.

Poco antes de la revolución en Rusia, el 13 de mayo de 1917, la Madre de Dios se les apareció a tres niños pastores de Portugal, en Fátima. Luego de esto, durante varios meses a los chicos le siguió apareciendo la Virgen María, envuelta en brillo. Creyentes de todos los confines de Portugal empezaron a confluir en cantidades — de 5 a 18 mil personas — al lugar de los hechos milagrosos. Ocurrió un milagro inolvidable cuando después de una copiosa lluvia resplandeció de repente una extraordinaria luz y la mojada vestimenta de la gente se secó instantáneamente. La Madre de Dios convocaba a los hombres a la confesión y a la plegaria, pronosticando la futura "conversión de Rusia" (del ateísmo a la fe en Dios).

A partir del 2 de abril de 1968 y durante casi un año, la Madre de Dios estuvo apareciendo en un suburbio del Cairo, Zeitún, sobre un templo dedicado a Su nombre. Sus apariciones, que se daban mayormente entre las 12 de la noche y las 5 de la madrugada, atraían a numerosas cantidades de peregrinos. A la Virgen La rodeaba, a veces, un resplandor brillante parecido al sol y volaban palomas blancas a su alrededor. Muy pronto, todo Egipto se enteró de las apariciones de la Madre de Dios y el gobierno empezó a preocuparse para que las reuniones populares en el lugar de las apariciones fueran ordenadas. Diarios locales se referían en idioma árabe a estas frecuentes apariciones de la Virgen. También se llevaron a cabo varias conferencias de prensa sobre el tema, durante las cuales, la gente expresaba sus impresiones y lo que había oído de Ella. La Madre de Dios también visitó particularmente a algunas personas en las cercanías del Cairo, como por ejemplo, al patriarca de los coptos, quien dudaba de estos sucesos. Durante Sus apariciones se produjeron muchas curaciones milagrosas que fueron testimoniadas por los médicos locales.

El diario "Washington Post" del 5 de julio de 1986 informó acerca de nuevas apariciones de la Virgen María sobre la iglesia de Santa Damiana ubicada en el sector obrero de la pequeña ciudad Terra Gulaquia, al norte del Cairo. La Virgen María sostenía en sus brazos al Niño Jesús y La acompañaban algunos santos, entre ellos, Santa Damiana. Así como en años anteriores, una infinidad de sanaciones de enfermedades incurables como por ejemplo, ceguera y enfermedades de riñones, corazón, etc., acompañaban estas apariciones de la Madre de Dios.

Desde junio de 1981, las apariciones de la Virgen María empezaron a producirse en la cima de una montaña, en Mejdugorje (Yugoslavia). Hasta 10 mil personas llegaban a reunirse para presenciarlas. La gente veía a la Virgen María envuelta en un resplandor sobrenatural. Luego estas apariciones públicas cesaron y la Madre de Dios empezó a presentarse regularmente ante seis jóvenes y a conversar con ellos. Mejdugorje se convirtió en un centro de constantes peregrinaciones de creyentes provenientes de todos los confines del mundo. Diarios locales e italianos y otras publicaciones periodísticas se han referido en sus páginas — y también lo hacen actualmente — a estas apariciones. Gradualmente, la Madre de Dios les fue revelando a los jóvenes, diez misterios que ellos, a su debido tiempo, deberían comunicar a los representantes de la Iglesia. La Virgen María prometió que tres días después del comunicarles el último misterio, iba a dejar una "señal" visible para los no creyentes. Representantes del mundo de la medicina y otras personas merecedoras del mayor respeto testimonian que los seis jóvenes que habían visto a la Madre de Dios eran completamente normales y que sus reacciones exteriores durante las visiones eran naturales. Con bastante frecuencia, la Virgen María les hablaba a los jóvenes envuelta en llanto y les recordaba la necesidad del establecimiento de la paz sobre la tierra: "¡Paz, paz! La tierra no será salvada si sobre ella no se establece la paz. Esta llegará sólo si la gente encuentra a Dios. El Señor es la vida. Los que crean en Él, recibirán la vida y la paz… Los hombres se han olvidado de la plegaria y del ayuno, muchos cristianos han dejado de rezar." Es interesante destacar que todos los habitantes de Mejdugorje, (donde antes había imperado el ateísmo y vivían muchos miembros del partido comunista) abrazaron la fe y abandonaron el partido. Se han producido muchas curaciones milagrosas relacionadas con estas apariciones de la Virgen María en Mejdugorje. Las apariciones continúan.

En el año 1985, durante el período de Pascua, en la ciudad de Lvov, durante un servicio religioso oficiado por el metropolita Juan en la catedral de la Santísima Madre de Dios con gran cantidad de creyentes, de repente, apareció en un resquicio de la ventana, una nube tan brillante como los rayos del sol. Paulatinamente, se fue transformando en una figura humana y todos reconocieron en Ella a la Madre de Dios. Con gran fervor religioso la gente empezó a rezar en voz alta y a pedir ayuda. La gente que estaba parada afuera también vio en la ventana la imagen de la Virgen María e intentaba ingresar a la iglesia y rezaba en voz alta. La multitud iba aumentando cada vez más. La noticia sobre el milagro se divulgó con la rapidez de un relámpago. Todos los esfuerzos de la milicia para dispersar a los que oraban fueron inútiles. Empezó a llegar gente de Kiev, del monasterio de Pochaev en Kiev, de Moscú, de Tbilisi y de otras ciudades. Las autoridades de Lvov pidieron ayuda militar y expertos científicos a Moscú. Los científicos, para lograr la desconcentración de la gente, empezaron a intentar demostrarle a la gente que los milagros eran imposibles y a pedir que se alejaran. Pero de repente, la Madre de Dios empezó a decir: "¡Recen, confiesen sus pecados, ya que queda muy poco tiempo!" Durante Su sermón, la Madre de Dios curó a numerosos discapacitados y enfermos. Las apariciones y las curaciones milagrosas de la Virgen María continuaron durante tres semanas y media y Ella habló mucho para lograr la salvación de los hombres. La multitud reunida no se dispersaba ni de día ni de noche.

 

 

Algunos Iconos Milagrosos

De la Virgen María

E

l icono de Vladimir es uno de los más antiguos iconos milagros de la Virgen María. A mediados del siglo V este icono fue trasladado desde Jerusalén a Constantinopla y a mediados del siglo XII, fue enviado por el patriarca a Kiev, al gran duque Yuri Dolgorukii e instalado en el monasterio Devichii, en Vyshgorod. En el año 1155, el príncipe de Vyshgorod Andrei, al dirigirse al norte, se llevó consigo el icono milagroso de la Madre de Dios. En el camino se rezaban Te Deum y se producían milagros. Al llegar a las orillas del río Kliázma, los caballos que llevaban los iconos no pudieron moverse del lugar. El príncipe llamó a este lugar Bogoliúbovo (Amado por Dios) y construyó allí dos iglesias de piedra, en una de las cuales fue puesto el icono. En el año 1160, el 21 de septiembre, el icono fue trasladado al templo de Vladimir y a partir de ese momento, empezó a llamarse "Vladímirskaia." Desde el año 1395 el santo icono se encuentra en Moscú, en la catedral de Uspénski, a la izquierda de las Puertas Reales. El icono se hizo célebre por haber producido muchos milagros. Ante él se consagraban al trono los zares rusos y se elegía a los metropolitas (arzobispo de una metrópoli). La fiesta de celebración del icono se realiza el 8 de septiembre y también el 3 de junio(según el calendario gregoriano actual) en conmemoración de la liberación de Moscú del Khan de Crimea ocurrida en el año 1521, quien se asustó por la visión de un prodigioso ejército cerca de Moscú.

 

El icono de Kazan. En el año 1579, una niña de nueve años llamada Matrióna, cuya casa paterna se había quemado durante un incendio ocurrido en ese mismo año en la ciudad de Kazan, vio en sueños la imagen de la Madre de Dios y escuchó una voz que le ordenaba tomar el santo icono escondido entre las cenizas de la casa quemada. El icono fue hallado envuelto en una vieja tela, debajo del hogar a leños de la casa devorada por el incendio, lugar donde fue enterrado, probablemente, durante el yugo tártaro en Kazan, época en la que los ortodoxos debían ocultar su religión. El santo icono fue solemnemente trasladado a la cercana iglesia de San Nicolás, y después a la Catedral de la Anunciación, haciéndose célebre por las curaciones milagrosas de ciegos. Se hizo una copia de este icono que le fue enviada al zar Iván el Terrible. En honor a la aparición del icono se fijó una festividad especial para el 21 de julio (calendario gregoriano).

 

Icono de nuestra Señora del Icono de Kursk (de la raíz). Este icono fue hallado el 8 de septiembre de 1295 por un cazador de animales salvajes, a orillas del río Tuskari en la región de Kursk sobre la tierra, cerca de la raíz de un árbol. El cazador construyó una capilla donde instaló el icono, que empezó a producir milagros. En el año 1383, los tártaros de Crimea que devastaban la región, partieron al icono en dos partes que arrojaron en distintos lugares. También tomaron en cautiverio al sacerdote Bogoliub quien oficiaba misa en la capilla. Después de ser rescatado por los enviados del gran duque de Moscú, Bogoliub encontró las partes del icono, las juntó y éstas mitades se unieron milagrosamente. En el año 1597 el icono fue llevado a Moscú por deseos del zar Fiódor Ivánovich. Después del retorno del santo icono al lugar de la capilla fue fundado el monasterio llamado "Korennáia Pústyñ" (Monasterio de la Raíz). Durante el reinado del zar Fiódor Ivánovich, el icono fue enmarcado en una tabla de madera de ciprés con la imagen del Señor de Sabbaoth (Señor de los Ejércitos) en el centro superior, mientras que, a los costados, aparecían las figuras de los profetas. El icono, mediante una milagrosa visión, salvó a la ciudad de Kursk de su conquista por los polacos en el año 1612. Los agradecidos habitantes construyeron en la ciudad el monasterio del Signo, lugar adonde el icono permanecía todos los años entre el 12 de septiembre hasta el viernes de la novena semana después de Pascua. Durante el resto del año el icono reposaba en ""Korennáia Pústyñ." El 7 de marzo de 1898, el icono no fue dañado tras un intento de unos malhechores de hacerlo estallar en la Catedral del monasterio del Signo, a pesar de que todo a su alrededor quedó destruido. Durante la revolución, el icono fue robado el 12 de abril de 1918 y luego encontrado milagrosamente en un pozo el 1° de agosto. El obispo Teofán de Kursk lo sacó de Rusia en el año 1920 para dejarlo en Yugoslavia en la iglesia de la Santísima Trinidad en Belgrado. Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Belgrado era bombardeada el santo icono resultó ser de gran ayuda: las casas que eran visitadas por el icono nunca eran alcanzadas por las bombas que, sin embargo, destruían todo alrededor de ellas. Actualmente el icono se encuentra en la catedral del Signo de la Madre de Dios en Nueva York. Periódicamente el icono es llevado para ser venerado en distintos templos pertenecientes a la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exilio.

 Iconos que lloran. Durante los últimos 100-150 años, aparecieron varios iconos de la Virgen María que empezaron a derramar lágrimas. Este tipo de milagro apunta, evidentemente, a la demostración de la pena de la Madre de Dios por los hombres a causa de desgracias que se van avecinando.

En febrero de 1854, en una iglesia ortodoxa del monasterio rumano Sokolski, uno de los iconos de la Virgen María empezó a derramar lágrimas. Este milagro coincidió con la guerra de Crimea en Rusia. Este milagro atraía diariamente miles de peregrinos y el milagroso derramamiento de lágrimas se producía, a veces todos los días y otras con intervalos de dos o tres días.

En marzo de 1960 en una familia griega de religión ortodoxa, Katsunis, radicada en Long Island, estado de Nueva York, empezó a derramar lágrimas un icono litográfico de la Virgen María "del Padecimiento" (o "Romana"). Durante el traslado del icono a la catedral griega de San Pablo, a lo largo de todo el viaje, palomas blancas sobrevolaban el icono. A raíz del abundante derramamiento de lágrimas, el papel sobre el cual estaba dibujado el icono se arrugó totalmente. A veces, las lágrimas parecían ser de sangre. Los devotos peregrinos le acercaban pedacitos de algodón al icono, y estos pedacitos se humedecían. Tiempo más tarde, en casa de otra familia ortodoxa griega, Kulis, que vivía en la misma región, un icono litográfico de la Virgen María de Iver también empezó a derramar lágrimas. Estos dos iconos que lloraban atraían a una gran cantidad de creyentes. En la prensa local e internacional se mencionaron numerosos milagros ocurridos por intermedio de estos iconos. Uno de los iconos fue incluso sometido a investigaciones científicas para determinar el origen de estas lágrimas. Los científicos de la Universidad de Colombia Británica (Canadá) confirmaron el hecho del derramamiento de lágrimas pero no pudieron explicarlo de manera científica.

El 6 de diciembre de 1986, el icono de la Virgen María ubicado en el iconostasio (pared decorada con iconos que separa el altar en las iglesias ortodoxas) de la iglesia albana de San Nicolás, en la ciudad de Chicago, empezó a derramar lágrimas. Este milagro sigue atrayendo a la iglesia a numerosos creyentes que, a veces, llegan a los cinco mil. Todos desean ver el icono milagroso. Este icono que llora fue dibujado hace 23 años por un pintor de Manhattan, Konstantin Iusis. Una comisión creada especialmente para tal fin certificó que "ni siquiera se puede hablar de falsificación de la realidad alguna."

 

El Icono que exhala Crisma (Myro). El siervo de Dios José Muñoz, ortodoxo de origen español, durante su estadía en el monte Athos, vio en el monasterio una copia del icono de la Virgen de Iver y quiso adquirirlo. Al principio le fue negada la compra, pero después, inesperadamente, el prior le entregó el icono diciéndole: " Acéptalo, este icono debe ir contigo." José trajo el icono a Montreal. El 24 de noviembre de 1982 a las 3 de la madrugada, una agradable fragancia empezó a llenar la habitación de José. Sobre la superficie del icono aparecieron aromáticas gotas de crisma (un aceite especial) que despedían un penetrante aroma. El arzobispo Vitaly de Canadá propuso llevar el icono a la catedral. Después el icono fue llevado también a otras iglesias. Durante la unción con el myro, cuando se abría la puerta de vidrio que cubre al icono cada uno de los fieles que está orando podía convencerse que el santo crisma fluye lentamente desde la superficie del icono. A veces, durante oficios religiosos multitudinarios aparecía el santo crisma también del lado exterior del vidrio y, ante los ojos de los creyentes, iba brotando en abundante cantidad fluyendo hacia abajo. Su aromático perfume inundaba todo el templo. Es notable también que durante todas las Semanas Santas no aparecía en el icono ningún rastro del santo crisma, que volvía a fluir después de Pascua. El icono realizó muchas curaciones milagrosas. El aroma del santo crisma cambia de tiempo en tiempo, pero siempre resulta excepcionalmente agradable y fuerte. Quien tenía sus dudas con respecto a los milagros en nuestro tiempo debió haberse acercado al icono que exhala crisma: ¡el milagro era evidente y grandioso!

Es prácticamente imposible enumerar aquí todos los iconos milagrosos de la Virgen María. Después de la Revolución en Rusia, una gran cantidad de iconos empezó a renovarse milagrosamente. A veces los iconos, directamente ante la vista de la gente, se iban aclarando y daban la impresión de haber sido recién pintados. Existen miles de estos iconos renovados.

Los milagros y las "señales" no ocurren sin motivo. Es indudable que los innumerables milagros contemporáneos y las apariciones de la Virgen María tienen como objetivo despertar la fe en Dios y la necesidad de arrepentimiento de la gente. Pero el mundo se volvió sordo para lo espiritual. Alejándose cada vez más de Dios y dándole la espalda, este mundo corre, impetuosamente desbocado hacia su propia destrucción. Precisamente en estos tiempos que corren, plagados de catástrofes, conmociones y tentaciones de todo tipo, hay que recordar a la Virgen María, Nuestra Protectora Madre Celestial ante el trono de Dios. ¡ Santísima Virgen María, Madre de Dios, sálvanos!

 

 

Oraciones selectas

¡Nuestra Reina dilectísima, nuestra esperanza, oh Deípara (=Madre de Dios)! Refugio de los huérfanos e intercesora de los peregrinos, alegría de los apenados, protectora de los agraviados. Tú ves nuestra congoja, conoces nuestra aflicción. Ayúdanos porque estamos indefensos, guíanos como a los peregrinos y alivia nuestra aflicción como Tú quieras. Pues no tenemos otro auxilio más que a Ti, ni otra intercesora, ni otra consoladora bondadosa, solamente a Ti, oh Madre de Dios, para poder defendernos y protegernos por los siglos de los siglos. Amen.

 

Alégrate, Virgen María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, Bendita eres entre las mujeres, y bendito es el Fruto de Tu Vientre, porque has dado a luz al Salvador de nuestras almas.

 

Verdaderamente es digno bendecirte, siempre bendita y Purísima Madre de Dios. Tú eres más honorable que los Querubines e incomparablemente más gloriosa que los Serafines. Te glorificamos a Ti que diste al mundo a Dios el Verbo, sin dejar de ser virgen, y que eres la verdadera Madre de Dios

 

Las fiestas más importantes

en honor a la Madre de Dios (de acuerdo al calendario actual): Anunciación: 7 de abril, Dormición de la Virgen: 28 de agosto, Nacimiento de la Virgen: 21 de septiembre, Manto protector: 14 de octubre, Ingreso al Templo de la Virgen: 4 de diciembre.

 

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