5 Se acercó al herido:
La gracia de la predicación en sus prioridades concretas

Los fenómenos sociales y sus procesos, las fronteras de nuestro mundo y las prioridades concretas de la Orden, no son excluyentes entre sí. Los fenómenos históricos engendran fronteras y ambos impulsan a asumir prioridades. El primer Capítulo General que concretó y determinó las prioridades fue Quezon City1 ", las cuales han sido canonizadas y ampliadas por los Capítulos posteriores hasta Cracovia2:

1º Catequesis en un mundo descristianizado y secularista: en medios culturales y lugares ajenos a la fe cristiana

2º Evangelización en el contexto de las diversas culturas

3º Los pobres, la justicia social y la paz.3

4º Comunicación humana a través de los medios de comunicación social4

Estas prioridades han sido profundizadas y han contado, en ocasiones, con apartados específicos o tratamiento independiente en las Actas capitulares5. Sin embargo, “el enunciado y la elección de estas prioridades no siempre han encontrado el eco esperado en la vida de los frailes y comunidades”. De ahí que Oakland enfatice con fuerza el enraizamiento de las mismas en la tradición de la Orden: "Estas prioridades no son una novedad, sino que pertenecen de lleno al carisma y a la tradición viva de la Orden". Son fruto de nuestra gracia de origen: toman su sentido en el mensaje del Evangelio, en la vida de Santo Domingo, en el testimonio de los hermanos del siglo XIII, en el compromiso de los hermanos en el siglo XVI y llegan, a pesar de dolorosas carencias, hasta la época moderna6.

Este mismo Capítulo de Oakland hace referencia explícita a la interconexión de esas prioridades: "Las prioridades no pueden separarse unas de otras ni menos elegirse una con desmérito de las otras, al contrario, todas ellas se complementan, pues cada una responde de distinta manera a las más apremiantes necesidades de las gentes de hoy en lo concerniente a la predicación de la Palabra de Dios…. ¿Por qué no hacer entonces un esfuerzo de inteligencia para elaborar una nueva catequesis que permita a la vez transformar y evangelizar este mundo? ¿Por qué no trabajar en los "mass media" para construir un mundo menos injusto y más armonioso? ¿Cómo anunciar la Buena Nueva de Jesús sin solidaridad con quienes defienden la vida y la dignidad humanas?"7

Estas prioridades nos lanzan una pregunta: ¿Dónde centrar la atención?

Tres palabras resumen los focos de interés de la predicación dominicana: los fenómenos contemporáneos, las injusticias que engendran y las fronteras en las que se desarrollan. Varios Capítulos: Quezon City, Avila, Caleruega, México, Providence… describen los fenómenos actuales a los que debe prestar especial atención la predicación dominicana. Los sintetizamos en estos términos:

  1. el proceso creciente de "desacralización" y secularismo": los estilos y concepciones de vida, la cultura y los símbolos de esta cultura no son ya, en muchos ámbitos, de matriz cristiana;
  2. el fenómeno de las fuerzas socio-culturales (ateísmo, laicidad, luchas de liberación, movimientos estudiantiles y feministas…) cargadas de falsas esperanzas o de humanismos parciales;
  3. la realidad de los pueblos jóvenes y de los países nuevos que van tomando protagonismo en la escena internacional al mismo tiempo que denuncian opresiones padecidas ayer y hoy.
  4. Las injusticias que no cesan.

El Capítulo de México se hacía eco del diagnóstico de capítulos anteriores y nos presentaba un decálogo de desafíos relacionados con el fenómeno de la injusticia que no cesa y al que debemos prestar particular atención en nuestro ministerio de la predicación: 1) Hoy como ayer, se cuentan por millones los hombres y mujeres que no son reconocidos en su dignidad y su valor humano8. 2) Los grandes cambios que afectan a la democracia y la libertad de los pueblos9. 3) Los sistemas económicos perversos que provocan el fenómeno general de las migraciones internas y externas, con las situaciones de violencia y de conflicto que pueden engendrar10. 4) Los desequilibrios económicos (menos con más riqueza y más con menos riqueza) que originan diversas formas de pobreza presentes por todos lados del mundo. Además, el uso de tecnología de punta acentúa los desequilibrios y contribuye a la acumulación de poder en manos de unos pocos11. 5) La amenaza de una guerra mundial se ha alejado felizmente, pero subsiste el riesgo de otros conflictos12. 6) La explotación irracional e ilimitada de los bienes de la naturaleza amenaza el futuro de la humanidad. La tierra, el agua y el aire son riquezas que no debieran ser agotadas por los hombres de hoy, en detrimento de sus descendientes13. 7) Todos estos problemas mundiales afectan de una manera u otra a todos los países del planeta, más que nunca interdependientes unos de otros14. 8) El desinterés de muchos cristianos por su compromiso con la justicia y los pobres o, peor aún, con posiciones comprometidas con quienes causan procesos de deshumanización, en abierta oposición a las opciones de la Iglesia y del Evangelio15. 9) Ante tanta amenaza sobre el hombre, su vida, su dignidad y su libertad, la Palabra evangélica anuncia hoy como siempre a Cristo, el Hombre Nuevo, que llama a todos los hombres a alzarse, para tomar en sus manos su propio destino y el de las comunidades a las que pertenecen, con su originalidad y especificidad propias16. 10) A pesar de los fracasos y superando toda falsa seguridad, nuestra predicación quiere ser portadora de esperanza para el mundo: Dios se encarnó en Jesús, fuente de toda justicia y de toda paz.17 Estos fenómenos interpelan nuestra fe y conciencia cristianas. Ante ellos no es posible vivir "neutralmente" porque tampoco el Evangelio es "neutro".

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1 Cfr. QC: Actas, n. 15,5.

2 Walbergerg retoma las prioridades haciendo un balance, no muy positivo, del eco que las mismas han tenido en la vida de los frailes y de las Provincias. Y además, señala las causas de ese pobre eco: “Al examinar las relaciones de los priores provinciales sobre las prioridades propuestas por el Capítulo de Quezon City, vimos:

  • que algunas provincias y regiones, no todas ciertamente, comenzaron algo con respecto a las prioridades tercera y cuarta (de la justicia y de los medios de comunicación) y han continuado en ello;
  • en cambio, por lo que toca a las prioridades primera y segunda (catequesis de quienes han abandonado la fe cristiana y política cultural de la Orden), parecería que casi nada nuevo se ha comenzado.

Las razones de este fracaso son varias, entre las cuales la más importante es la dificultad de encontrar nuevos caminos y utilizar nuevos métodos, y también el liberar algunos frailes para realizar esta labor. Si bien muchos frailes son peritos en catequesis entre los no-creyentes o en el análisis de las culturas, los sistemas y los diversos movimientos de nuestro tiempo, no todos son conscientes, ni están persuadidos de esta necesidad” (Actas, capítulo II, B).

Por su parte, Caleruega, en el apartado Recomendaciones, relaciona la Predicación con las cuatro prioridades señaladas (cfr. Actas, nn. 21-39). La misma línea siguió el Capítulo de México (cfr. Actas, capítulo IV) con este método: presenta los desafíos en el área de cada una de las prioridades y señala caminos de compromiso.

3 Av: Actas, n. 45: “La Orden ha hecho una triple opción que abarca tres términos: los pobres, la justicia y la paz. Y nosotros confirmamos esa triple opción, que es indivisible porque esos tres temas fundamentales están estrechamente unidos entre si. En los capítulos precedentes, Walberberg y Roma sobre todo, se ha explicitado más la opción por los pobres y la justicia, que aún debemos profundizar y revisar en lo referente a práctica y actitudes personales y comunitarias. Aquí vamos a insistir más en la opción por la paz, sin dejar de lado los otros términos de nuestro compromiso”.

4 No es momento de exponer aquí la riqueza del magisterio capitular sobre estas cuatro prioridades. Merece un estudio aparte dada su densidad y extensión. Remito a mi trabajo: La misión de la Orden en el mundo y culturas actuales, Teología espiritual, 115, 1995, 66-81, donde ofrezco un estudio amplio de estas cuatro prioridades desde Quezón City hasta México. Estudio que debe complementarse con las aportaciones de los Capítulos posteriores hasta Cracovia.

El Maestro de la Orden fray Carlos Azpiroz Costa sintetiza estas prioridades así:

51) Catequesis en un mundo descristianizado: el mundo de cuantos han crecido en un contexto de tradición cristiana pero de hecho viven al margen o fuera, indiferentes u hostiles a la comunidad visible de los creyentes. Esta catequesis ha de ser pascual, llamar a la conversión personal y propiciar la trasformación del mundo; también ha de promover los ministerios laicales.

2) Evangelización en el contexto de las diversas culturas: orientada a una investigación filosófica y teológica sobre las culturas, sistemas intelectuales, movimientos sociales, tradiciones religiosas operantes "fuera del cristianismo histórico". La Orden está llamada a servir al nacimiento de un modo nuevo de ser cristiano en los diversos continentes. Las comunidades locales han de sentir con el pueblo, en una actitud positiva de diálogo y aprecio por sus valores culturales.

3) Justicia y Paz: análisis crítico de los orígenes, formas y estructuras de la injusticia en las sociedades contemporáneas; praxis evangélica para la liberación y promoción integral del hombre y la mujer. Las acciones por la Justicia y la Paz, para que sean signos proféticos en medio del mundo, han de integrarse en proyectos de las comunidades locales, provinciales, regionales, deben fundarse en el análisis de lo social, y en las fuentes bíblicas y teológicas; deben respaldar a los hermanos y hermanas que participan con riesgo de sus vidas en asociaciones y movimientos en pro de la dignidad humana.

4) Comunicación humana a través de los medios de comunicación social en la predicación de la Palabra de Dios. Los medios de comunicación nos han revelado, con total evidencia, "el drama de nuestro tiempo": la fractura entre la cultura humana y el mensaje evangélico, entre palabra humana y palabra de fe (Evangelii Nuntiandi 20); los medios constituyen hoy el instrumento privilegiado para proveer palabra inteligible y eficacia cultural a la proclamación eficaz del Evangelio integral. Inmersos en un mundo en el que toda persona es comunicadora de vida o de muerte. Este hecho se da dentro de un proceso en el cual no hay espectadores sino actores. La vocación de la Orden llama, por tanto, a ser predicadores, es decir, comunicadores con estas características propias: convicción, nueva visión, libertad.

Personalmente creo que Ávila, aunque de un modo velado, optó por los jóvenes como una quinta prioridad, de la cual, sin embargo, no se hacen eco los Capítulos posteriores que citan siempre las cuatro de Quezón City.Cfr. Av: Actas: nn. 22 y 69.

6 Oak: Actas, capítulo IV,I, 68,4.

7 Ib.

8 Mex.: Actas,66,1.”Como en la época en que Europa conquistó la región que después se llamaría América Latina y a sus habitantes, la situación histórica en que vivimos ha colocado a la predicación dominicana ante un reto. Hoy como ayer, se cuentan por millones los hombres y las mujeres que no son reconocidos en su dignidad y su valor humano (Oakland 68.4)”.

9 Ib. 66, 2: “Ciertamente, desde hace algunos años, hemos presenciado grandes cambios: en Europa y en una parte de Asia bajo la dominación soviética se han abierto oportunidades para la democracia y la libertad. Sin embargo, esta libertadse muestra ya como una responsabilidad considerable en un contexto difícil.

En efecto, en muchos países, tanto en Europa como en Asia, en África o en América Latina, llega a ocurrir que la democracia sea más aparente que real, o esté amenazada bien por fuerzas diversas bien por la indiferencia generalizada de los pueblos ante la gestión de los asuntos públicos.

Hoy únicamente existe una sola potencia hegemónica mundial. Aunque es cierto que ha contribuido a desestabilizar el bloque Soviético y hecho posible la caída de las dictaduras comunistas, interviene con demasiada frecuencia en el mundo, en detrimento de la libertad de los pueblos, especialmente en América Latina”.

10 Ib. 66,3: “Sistemas económicos perversos, desde dictaduras comunistas hasta regímenes inspirados en el neoliberalismo, impiden a la mayoría de los seres humanos satisfacer sus necesidades primarias y las de sus familias. Muchos hombres y mujeres emigran buscando un trabajo precario en países más desarrollados que los propios, con el riesgo de ser excluidos y llegar a ser objetos de aversión, sobre una base profunda de racismo y xenofobia. La desigualdad de las oportunidades y las situaciones, así como el agravamiento de la miseria acentuarán, en los próximos años, el fenómeno general de las migraciones. Los desequilibrios internos de los países ricos crecerán, tanto más cuanto el desempleo ya les afecta de manera estructural”.

11 Ib. 66,4: “En muchos países, si no es en regiones enteras, el desarrollo y la riqueza sólo son aprovechados por una minoría que ahonda más su separación respecto de la mayoría. Diversas formas de pobreza están presentes por todos lados en el mundo. En la actualidad, el uso de tecnologías de punta acentúa estos procesos y contribuye a la acumulación de poder en manos de unos cuantos”.

12 Ib. 66, 5: “Si bien es cierto que por el momento la amenaza de una guerra mundial se ha alejado felizmente, el riesgo de conflictos subsiste. El despertar de las nacionalidades se enfrenta a la represión por parte de las potencias dominantes y se traduce en términos de violencia, en las que nadie parece capaz de dominar el proceso destructor. Incluso si se han firmado los acuerdos de desarme nuclear, los países desarrollados (y algunas veces incluso los países pobres) continúan imaginando armas cada vez más sofisticadas y poderosas, convencidos de que tienen el deber de intervenir dondequiera en el mundo cuando les parezca que sus intereses están amenazados.

13 Ib. 66, 6: “Por otro lado, la explotación irracional e ilimitada dé los bienes naturales amenaza el futuro de la humanidad. La tierra, el agua y el aire son riquezas que no debieran ser agotadas por los hombres de hoy, en detrimento de sus descendientes”.

14 Ib. 66, 7. “Todos esos problemas mundiales afectan de una manera u otra a todos los países del planeta, más que nunca interdependientes unos de otros. Provocan en la gente miedo y encerramiento sobre sí mismos y sus propios privilegios. Al abrigarse bajo falsas seguridades, descuidan las exigencias de la justicia. Nadie puede considerarse al resguardo de toda injusticia y de toda violencia”.

15 Ib. 66, 8: “Por otro lado, debemos reconocer que hay todavía demasiados cristianos comprometidos con las concepciones predominantes de los países ricos, demasiado poco sensibles en sus prácticas al grito de los pobres, de los mutilados y explotados y poco atentos ante los riesgos que hoy se corren con respecto al futuro de la humanidad. Esto es contrario a la opción prioritaria por los pobres proclamada por la Iglesia, siguiendo la exigencia del mismo Jesucristo, que se identifica con los más pobres en la conocida parábola del Juicio final(Mt 25, 31‑46)”

16 Ib. 66, 9: “De esta manera toda amenaza sobre el hombre, su vida, su dignidad y su libertad constituyen un desafío para nuestra predicación (Quezon City19,4). La palabra evangélica anuncia hoy como siempre a Cristo, Hombre Nuevo, que llama a todos los hombres a alzarse, para tomar en sus manos su propio destino y el de las comunidades a las que pertenece, con su originalidad y especificidad”.

17 Ib. 66, 10: “No obstante todos los fracasos y las desesperanzas, nuestra predicación anuncia que Dios, el Otro por excelencia, se encarnó en Jesús quien es fuente de toda justicia y de toda paz. Superando toda falsa seguridad, nuestra predicación quiere ser portadora de esperanza para el mundo”.

MEXICO no quiere repetir los contenidos de una reflexión iluminadora aportados por Capítulos anteriores, pero si presenta unas propuestas y aéras operativas de animación que afectan a todos (Promotores, Capítulos provinciales, comunidades, Familia Dominicana … ) y a todo (la formación, la vida común, las opciones concretas). Cfr. Actas, capítulo IV, IV, B

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