4 Se apeó de su cabalgadura:
La gracia de la predicación, prioridad de prioridades

El buen samaritano se apeó de su seguridad y protección: “descabalgó”. Lo más importante en aquella situación era el herido a quien atender, no sus propios intereses .Lo más importante para la Orden es volver a la frescura de su origen en fidelidad gozosa a loque indican sus señas de identidad: la predicación como signo distintivo y como realidad constitutiva de la Orden. “Domingo, ve y predica” le revelaron los apóstoles Pedro y Pablo en Roma. La predicación constituye la razón de ser de nuestro carisma dominicano. Así lo expresa el Capítulo de Oakland: "Santo Domingo quiso que su Orden sea una Orden de Pre­dicadores. Aunque muchos sean llamados a predicar, existe la necesidad de una Orden de Predicadores. Somos nosotros un testimonio para la Iglesia en­tera respecto a la importancia de la predicación. Deberíamos tratar de sobresalir en ella" (Carta del Maestro de la Orden), La fidelidad a Santo Domingo y a la Iglesia significan para nosotros una obligación muy seria. En verdad, toda la familia dominicana tiene que considerar esta llamada, hoy en día, como "ser destinada enteramente para la evangelización íntegra mediante la Palabra de Dios" (Honorio III), ya que los hermanos y las hermanas realmente comparten todos este carisma”1.

De aquí nace la urgente necesidad de una profunda conversión a nuestra vocación de predicadores: “descabalgar” de todo aquello que la impide u obstaculiza. Sila predicación es la razón de ser de nuestro carisma, “sin embargo, se constata en general un conti­nuo decrecimiento en el número de los hermanos dedicados a la predicación activa, como también un debilitamiento en la cualidad de la predicación, aunque son muchas las necesidades y demandas de predicación”.

Tal vez por ello e inspirados en la audacia apostólica de Santo Domingo, los capitu­lares de Quezon City hicieron un llamado urgente: "La Orden de Predicadores en estado de misión"2 . De ahí emanaba un compromiso ineludible: todos los frailes dominicos deben considerar como primera prioridad de la vocación dominicana el ministerium praedicationis.Esta urgencia la retoma Oakland:"La prioridad de las prioridades para nosotros es vivir "entregados por entero a la evangalización de la Palabra de Dios" (Honorio III, citado en la Constitución fundamental, III)3.Una entrega, en verdad, que abarca a toda la Familia dominicana, ya que los hermanos y las hermanas realmente comparten todos este carisma”4.La restauración de este munus prioritario de la Orden exige que la formación de los frailes, las formas comunitarias de vida y de gobierno, las energías y las instituciones, estén orientadas y sean vividas al servicio de esta prioridad funda­mental y primera. De nuevo la exigencia de apearse de todo aquello que enturbia nuestra originalidad carismática.

La predicación, en toda su amplitud, ha sidoclave en la mayoría de los Capítulos Generales. ¿El intento? Dar actualidad a la vida apostólica de la Orden de tal manera que, “la predicación adaptada" resulte, de hecho, ley de toda evangelización. La prioridad de prioridades, pues, no se centra solamente en la predicación, sino en la predicación encarnada o histórica, renovada constantemente según los desafíos y los retos, las urgencias y las necesidades, de una sociedad en continua transformación y con pluralidad de culturas.

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1 Oakland: Actas, 43

2 Cfr. QC: Actas, n. 15, 1

3 Cfr. 0ak: Actas, capítulo IV, I, n.68, 3

4 Oakland: Actas, 43