3 Y se compadeció de él:
La gracia de la predicación interpelada por la realidad histórica

La radiografía anterior de nuestro mundo, con sus características y fronteras, con sus retos y paradojas, con sus luces y sombras, plantea a nuestro ministerio de la predicación una serie de interrogantes: ¿qué Evangelio anunciar?, ¿con qué método?, ¿desde que convicciones?, ¿a qué prestar prioridad?, ¿cómo quebrar la distancia entre evangelio y culturas?, ¿qué significa predicar hoy?. Estos interrogantes debemosiluminarlos, en fidelidad a nuestros orígenes, desde la compasión evangélica. Esta debe ser nuestra respuesta como frailes predicadores, herederos de la compasión de Santo Domingo.

  

1º¿Qué Evangelio predicar?

De una manera explícita o implícita, según los contextos históricos en que se han celebrado los distintos Capítulos Generales, su magisterio nos recuerda y motiva a una tarea permanente e irrenunciable: proclamar la Buena Noticia de la liberación integral a todos los hombres y mujeres, a grupos y pueblos, a creyentes y no creyentesy especialmente a los pobres, de todo aquello que, en sus manifestaciones o en sus raíces, atenta contra la dignidad de la persona, creada a imagen de Dios y redimida por la sangre de Jesucristo. La novedad transformadora del Reino, centro de esa Buena Noticia, debe suscitar en el fraile predicador y en la comunidad dominicana una conciencia crítica ante la realidad y una asunción de la dimensión "política" del Evangelio.Éste no sólo invita a una conversión personal sino que llama también a una transformación de las estructuras deshumanizas y deshumanizantes.De este modo, la conversión del corazón conduce a un cambio de estructuras, según el camino indicado en la Evangelii Nuntiandi. Este horizonte "liberador" y "político" está expresa o implícitamente afirmado en todos los Capítulos Generales desde Madonna dell’Arco hasta Cracovia. La proclamación de la liberación integral nos invita a entrar en nuestro mundo abandonando la ilusión del poder para “dejarse poseer por los otros”1

 

¿Qué método seguir?

Se percibe y se da una constante metodológica en el magisterio de los Capítulos Generales. De modo sintético, ese método incluye cuatro pasos estrechamente vinculados y ordenados:

En primer lugar: la ley de la encarnación. Se hace siempre un acercamiento a la realidad, una inserción en la situación histórico‑social, que conlleva, además, un análisis breve de la misma y de sus causas.

En segundo lugar, la ley de la contemplación y reflexión teológica. Sigue una reflexión en torno a la realidad desde el Evangelio y la praxis de Jesús de Nazaret.

En tercer lugar, la ley de la predicación. Se pasa a concretar las líneas operativas en orden a transformar la realidad a través de la indicación de compromisos y prioridades a asumir.

Y, en cuarto lugar, la ley de la fidelidad creativa. Sobre todo a partir del Capítulo de Walberberg, se expresa el fundamento carismático y testimonial de las opciones, presencias, compromisos y prioridades, en la vida de Santo Domingo de Guzmán y en la mejor tradición de la Orden.

En esta línea metodológica, Caleruega, partiendo de experiencias actuales, nos ofrece un modelo de lo que significará ser un predicador en el siglo XXI: primer estadio, la presencia:Muchos miembros de la familia dominicana “se han comprometido a compartir sus vidas, alegrías y sufrimientos con aquellos a los que quieren hablar de Cristo. Este primer nivel de evangelización sigue el paradigma de la Palabra de Dios, que nos habló cuando se encarnó, estableciendo su tienda entre nosotros. Segundo estadio, la reflexión crítico teológica: “una vez ya establecidos, se dedican a una reflexión crítico‑teológica, para formular preguntas juntos en comunidad, con el fin de buscar el significado de la Palabra de Dios en orden a establecer el contenido de su ministerio de predicación… Tercer estadio, la planificación2. Así“es posible poder tener una mayor actividad apostólica, los proyectos son planificados y ejecutados, y su efectividad es evaluada”. Estos tres estadios no deberíanser vistos como pasos cronológicamente distintos, sino como tres elementos que deben constantemente probarse y nutrirse mutuamente3.

 

3º¿En qué convicciones caminar?

Algunas convicciones brotan del mismo Evangelio; otras de nuestro propio carisma y sus raíces: “Mirad la roca de donde habéis sido tallados”.

La primera y fundamental convicción evangélica: "este es nuestro mundo". La Orden está en él y es para él y camina con él. Participamos de sus esperanzas y de sus angustias, y nos afectan sus éxitos y sus fracasos. Es la línea de la Gaudium et Spes. En este mundo se hace presente y actúa Dios, lo cual postula una particular atención a los signos de los tiempos pues ellos constituyen un verdadero lugar teológico.

La segunda convicción: la salvación no es etérea ni ahistórica. Este mundo presente, revestido de ambigüedad según el Nuevo Testamento, es amado por Dios y en él se opera la salvación. La urgencia: anunciar el Evangelio para invitar a la conversión, Se trata, en el fondo, como afirma expresamente Quezon City, "de la ley de la encarnación: asunción y conversión4.

La tercera: la urgencia de una conversión permanente, pues no se puede predicar el Evangelio ni participar en la obra de liberación sin pasar personalmente por una transformación y liberación evangélicas. En definitiva, nos referimos a la autenticidad evangélica que no se deja invadir por otros "valores" y suscita preguntas sobre nuestras liturgias, predicación, presencias, vida comunitaria y nuestra vida espiritual. La autenticidad es la primera palabra que nuestro mundo secularizado espera de nosotros.

La cuarta: la presencia evangélica que posibilita encuentros5, aunque exista el riesgo ineludible de ser arrastrados por las olas de los desafíos actuales. Pero refugiarse para evitar la contaminación equivaldría a abandonar el campo de la predicación. Los elementos de nuestra vida y comunión (oración, fraternidad, estudio, reuniones, observancias regulares…) no son un pretexto para la evasión, sino nuestro modo de hacernos presentes entre la gente de formal real y profunda y no solamente física. Esta presencia es nuestra primera manera de predicar.6

Esas convicciones evangélicas están apoyadas en la luz que emana de nuestra originalidad carismática: el testimonio de Santo Domingo y la fidelidad a nuestra tradición espiritual: "¿No fue él también testigo de los movimientos religiosos que llevaron a muchos corazones de buena voluntad a extraviarse?". La fidelidad a la intuición de Santo Domingo nos compromete a potenciar los aspectos positivos de nuestra tradición espiritual, a saber: la movilidad: estar listos para partir sin excesivo equipaje material, cultural o intelectual; la preocupación y respeto por la gente, especialmente por aquellos que están alejados de la fe; estar listos para encontrarnos con la gente donde está;la apertura: ¿a quién acogemos para unirse a nosotros y predicar con nosotros? ¿De quién aprendemos… A quien escuchamos?. La acción yel compromiso comunitarios en torno a la Palabra: nunca actuamos solos. Este es el ideal básico que nos permite afrontar la preparación y el anuncio comunitario de la Palabra. “Llegamos a ser así la comunidad de la Palabra. Palabra que es escuchada y contemplada juntos, Palabra que alimenta nuestras vidas, impulsándonos a vivir y a actuar de una manera nueva"7. Y es la fidelidad a nuestra tradición espiritual la que nos dice: “Mientras hay gente que busca la verdad, que añora la mística, que busca un compromiso social más profundo, ¿cómo puede un dominico quedarse de brazos cruzados y, a pesar de ello, reivindicar estar en la tradición de un Tomás de Aquino, una Catalina de Siena, un Eckart o un Bartolomé de las Casas?". La tradición dominicana nos ayuda y nos compromete a guardar un honesto equilibrio: "ser teológicamente reflexivos, místicamente realistas y socialmente conscientes, nunca enfatizando un aspecto a costa de excluir el otro".

 

4º ¿En qué nuevos lugares estar?

El capítulo de Roma es el único que de modo expreso aborda la cuestión “de los nuevos lugares de evangelización” en estos términos: El término “lugar de evangelización” (lugar de predicación) se refiere, en su primera forma, al lugar geográfico, en su segunda acepción se aplica a las exigencias sociales y psicológicas de los hombres, en su tercera versión se dice de los modos y método de evangelización, y en su cuarta modalidad se concreta en la mentalidad con que predicamos.Es como si los capitulares de Roma nos preguntaran: ¿dónde estamos?, ¿con quien estamos?, ¿cómo estamos?. Se aplaude la creatividad apostólica de los frailes a lo largo de nuestra historia. Y no se silencian las dificultades con que se encuentra nuestro ministerio de la predicación debidas al fenómeno de la “descritianización” y secularismo. De aquí que la acción apostólica de los frailes particulares no sea suficiente y de que en nuestras Provincias haya surgido, con sana inquietud,la cuestión de encontrar nuevos lugares de evangelización”8.

Ya Walberberginsinuó este tema, cuando al hablar de los medios culturales y lugares ajenos a la fe constataba: “Conocemos estos espacios humanos sólo de lejos, por lo cual debemos buscar nuevos ámbitos y formas de vivir y predicar, más aptas para dar testimonio del Evangelio”9. Y en una nota animaba la imaginación y la creatividad de los frailes, señalando algunos ejemplos de nuevas formas y lugares de predicación10.

Ningún Capítulo General ha dedicado un apartado explícito a un aspecto importantísimo en el ministerio de la predicación: el lenguaje. ¿Podríamos inscribir este tema dentro de los nuevos lugares de predicación?Encontramos, sin embargo, pinceladas sueltas en varios Capítulos que insisten en la necesidad de ponerespecial interés en nuestro lenguaje ya que éste puede ensombrecer la teologalidad de la predicación o el sentido histórico de la misma. No podemos predicar hoy con lenguaje de ayer. Así nos lo recuerda Oakland.11 Para que nuestra predicación sea semilla de esperanza, testimonio de fe y signo de nuestro amor, es necesario evaluar nuestro lenguaje y nuestra formación intelectual. ¿Es adecuado nuestro lenguaje para el cumplimiento de nuestro rol profético en la Iglesia?"Lenguaje" aquí tiene un sentido amplio: vida, testimonio, palabra… Detrás de esta invitación se trasluce una cuestión de fondo: no tener miedo a lo nuevo y no tener miedo a construir el futuro de manera nueva.

Es elocuente y sugerente el testimonio de Cracovia: “Somos portadores de la Palabra de Dios hecha carne, un don que expresamos con frágiles palabras. Nosotros hacemos el lenguaje y el lenguaje nos hace a nosotros. Muchas palabras, como “terrorismo”, “libertad”, “seguridad”, “mal”,son hoy retenidas en cautiverio por formadores de opinión, demagogos y fundamentalistas. Las palabras han sido corrompidas para crear un mundo de temor, en orden a legitimar un mundo de poder. Como lo hemos visto por el papel que jugó en la transformación de Europa Central y Oriental, la Iglesia, a la que amamos y somos fieles, es un lugar de la palabra valiente yverdadera. Pero la Iglesia se halla a veces también herida por el silencio cuando teme enfrentar quaestiones disputatae. Nuestra dedicación a la Veritas nos impulsa a animarnos a enfrentar esas cuestiones con confianza y humildad”. Como predicadores, estamos llamados a buscar con valentía y creatividad las palabras que

habrán de romper el silencio; a empeñarnos en la liberación del lenguaje, a fin de que cumpla su auténtico papel de servir a la verdad y explorar las fronteras; a comprometernos en un ascetismo del cuidado en el uso del lenguaje; a entregarnos a una vigilancia incesante en defensa del lenguaje. De este modo seremos capaces de romper el silencio para llevar la luz del Evangelio a la experiencia humana12.

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1 Cfr. Cra: Actas, II, Prólogo 47

2 Emilio BARCELON: La misión dominicana en el mundo y culturas actuales, Teología espiritual, 115, 1995, 82-83: “PLANIFICACIóN APOSTóLICA. Dos Capítulos, Walberberg y Roma tocan expresa y directamente el tema de la planificación apostólica, la cual toma cuerpo concreto en los proyectos apostólicos de cada Provincia y de cada comunidad. Estos proyectos apostólicos son instrumento válido para estructurar orgánicamente las diversas y pluriformes acciones apostólicas, destinadas a plasmar las prioridades de la Orden. Si la encarnación de las prioridades pide renovación apostólica también exige coordinación y programación.

Varios factores hacen necesaria la planificación apostólica: la mutua dependencia de los problemas de nuestra sociedad; la necesaria cooperación, a distintos niveles, entre instituciones dominicanas, proyectos y personas; los frutos de la evangelización son más abundantes allí donde se da una comunión y consenso planificados. Por todo ello, Walberberg hace una defensa clara de la planificación. Esta no es contraria a la libertad del Espíritu ni atenta contra la imaginación audaz; tiende, más bien, a incorporar el mayor número de frailes en las prioridades apostólicas, a reconocer los progresos y las dificultades de cada etapa, y a lograr una mayor eficacia ministerial. En la planificación deben participar el mayornúmero posible de frailes más que ser impuesta por los superiores. En ella ocupa un lugar imprescindible el análisis y conocimiento tanto de la realidad histórica como de la Palabra de Dios. No se esconden los obstáculos:los aislamientos estériles, los individualismos (personales o comunitarios), la instalación en obras, métodos y lugares que dificultan la itinerancia hacia la creatividad apostólica. Estos obstáculos impiden un trabajo de información, cuestionamiento y apoyo mutuo entre los evangelizadores. La planificación, finalmente, debe ser realista en atención a las condiciones de edad, salud, formación y otras por el estilo.

Ávila incorpora un nuevo elemento: Ios laicos en nuestro apostolado" . En su magisterio encontramos elementos de reflexión y de acción en orden a incorporar el laicado dominicano a los ministerios de la Orden. ¿Podrá silenciar la planificación y cooperación apostólicas de una Provincia o convento esa incorporación de los dominicos seglares o de otros miembros de la Familia dominicana?”.

3 Cfr. Caleruega: Actas, 26-27

4 QC: Actas, n.15, 2

5 Cfr: Cra: Actas 65-69. Este capítulo presenta la “Predicación como encuentro”

6 Cfr. Oak: Actas, apartado sobre la Predicación

7 Cfr. Mex: Actas, capítulo IV,I. Todo lo expuesto en ese apartado está tomado de una de carta que los capitulares de Mexico dirigían a toda la Orden. Esta carta da vida al tema primero del capítulo IV sobre La Predicación.

8 Rom: Actas, 29: “Verbum. « locus evangelizationis » dicit primo modo locum geographicum ubi auditorium invenire possumus, secundo modo exigentias sociales et psychologicas hominum, tertio modo modos evangelizationis, v.g. instrumenta audiovisíva, quarto modo formam mentis in qua evangelizamus.

Ingenium apostolicum fratrum in multis locis et díversis tempotibus magnum fuit. Etenim plures « opportune importune » ad varios populos et nationes profecti sunt. Hodie autem, in multis nationibus, propter « dechristianizationem » et saecularizationem etc. magis magisque difficile est praedicatione homines attingere, et actio apostolica síngulorum fratrum iam non sufficit. Itaque quaestio inveníendi novos locos evangelizationis magís magisque exsurgit in provinciis nostris”.

9 Wal: Actas, II, B, 1

 

10 Ib.:

  • algunos frailes acogen a la gente en sus propios conventos, la escuchan, platican con ella y celebran juntos la eucaristía;
  • algunos frailes acogen a la gente en sus propios conventos, la escuchan, platican con ella y celebran juntos la eucaristía;
  • otros frailes trabajan con obreros en las fábricas, o realizan su ministerio entre los profesores y estudiantes en las universidades, o bien colaboran con los médicos y personal sanitario en los hospitales;
  • en otras partes, los frailes y las hermanas, para lograr un método de misión más eficaz en las parroquias, visitan a la gente en sus casas, la escuchan, rezan y. estudian junto con ella la Sagrada Escritura;
  • como nuevos lugares podemos señalar los centros de turismo y otros lugares donde confluyen muchedumbres, como los centros comerciales, los aeropuertos, etc.; en esos lugares a veces se construye un lugar apto para la oración;
  • en el Tercer Mundo las principales formas nuevas son: la animación de comunidades de base y la formación de ministros y líderes laicos

nota 10, pp 8-9

11 Cfr. Oak: Actas, capítulo II, II: “Nuestra predicación tiene que dirigirse a este mundo. Tiene que poseer relevancia, porque no podemos predicar hoy en el lenguaje de ayer. Es ésta la actitud que da credibilidad a nuestra predicación. Jamás será una orientación vivencia¡ si los predicadores no la han vivido para su propio bien y su propia felicidad. Los que nos están escuchando, muy pronto se dan cuenta de que algunas de nuestras palabras no son más que palabras, sin raíz, sin ser verdadera fuente de vida para el que está predicando”.

12 Cfr,Cra: Actas, II, n. 53

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