7. LA LITURGIA ARMENIA.

El cristianismo llegó muy pronto al pueblo armenio, quizá ya en el siglo I y, gracias a los esfuerzos misioneros de san Gregorio el iluminador, llegó a ser religión de estado todavía antes que en el imperio romano, bajo el rey Trdat (301). Los influjos misioneros cristianos venían inicialmente del 0sroene de Siria y de Capadocia, después de Jerusalén y de Constantinopla. La creación de un alfabeto armenio por parte de Mashtoz Mesrop (407) favorece en seguida, gracias a numerosas traducciones, la formación de una tradición litúrgica propia, ecuménicamente abierta al influjo de otras iglesias. El escrito más antiguo de la liturgia de Jerusalén que poseemos es la traducción armenia del siglo V de un leccionario aguiopolita griego, conocido con el nombre de Leccionario Armenio de Jerusalén.

Este pueblo, dividido entre el imperio romano y el persa, entra con una liturgia ya formada en el movimiento monofisita (sínodos de Dvin del 502-507, 552, 647); en el 600 se separa de la iglesia vecina de Georgia, que queda en la órbita bizantina; después va siendo sometido poco a poco por los turcos saléucidas, los árabes, los persas y, finalmente, por los turcos otomanos. En el tiempo de las cruzadas, el reino armenio de Cilicia (1080-1375) entra en contacto con la liturgia de los francos, de la que tomó muchas costumbres (Dominicos y Hermanos de la Unión). Después de un período de unión con Roma (1198) y la aceptación pasajera de los siete concilios ecuménicos, el influjo occidental, tanto griego como latino, disminuye gradualmente. En el concilio de Florencia (1439), la iglesia armenia está representada por una delegación. Un patriarcado armenio-católico minoritario existe tan sólo desde 1742. Los centros difusores de la liturgia han sido las sedes históricas de los katholikoi (Vagharshapat, s. Iv Dvin, 484; Aghtamar, en el lago de Van, 930; Sis de Cilicia, 1294; Edgimiadzin, 1441) y los monasterios (cerca de 2.000 es la época de mayor florecimiento). Litúrgicamente, el patriarcado honorario de Jerusalén y los monasterios palestinenses juegan un papel particularente importante.

Libros litúrgicos:

1)      Typikon de las fiestas (Tonaz’oyz);

2)      Libro del misterio (Horhrdatetr), misal que conserva la única superviviente de las cinco antiguas anáforas, bajo el nombre de san Atanasio;

3)      Leccionario (Giashoz), con introitos, salmos, epístolas, evangelios;

4)      Himnario (Tagaran) con los himnos variables de la eucaristía;

5)      Libro de las horas (Sgiamaghirk’) al que a veces va unido el salterio;

6)      Antifonario (Sharakan) para los himnos variables del oficio;

7)      Ritual (Mashtoz’) llamado así no por el nombre de Mashtoz’, inventor del alfabeto, sino por el katholikos Mashtoz’ de Eghivard (899). El rito de la sepultura, contenido en él, se edita en ocasiones aparte;

8)      Libro de la imposición de las manos (Ghirz’ dzernadrutean)para las ordenaciones y las consagraciones de iglesias.

El calendario, original y complicado, privilegia las fechas móviles. Sólo hay un gran principio de inamovilidad: el domingo está siempre reservado para las fiestas del Señor y de María; miércoles y viernes son siempre días de ayuno, y excluyen toda fiesta.

Las fiestas principales se llaman Tabernáculo: teofanía, pascua, transfiguración, dormición, exaltación de la santa Cruz. Todas las fiestas, excepto epifanía y cinco fiestas de María, son movibles, están precedidas por una semana de ayuno, trasladadas al domingo más cercano, seguidas de un período de posfiesta cuyo primer día está reservado a la memoria de los difuntos.

Tiempos litúrgicos:

1)      Teofanía (del 6 de enero al séptimo domingo de pascua);

2)      Cuaresma (hasta el sábado santo incluido);

3)      Quincuagésima de pentecostés (de pascua a pentecostés);

4)      Advenimiento del Espíritu (desde pentecostés hasta el barekendan o carnaval de la dormición);

5)      Tiempo de las rosas (Varvardar),que comprende la transfiguración, que es siempre la decimocuarta semana después de pascua;

6)      Dormición, dividido en tres tiempos:

a)      dormición (cinco-seis semanas);

b)      b) exaltación de la santa Cruz (nueve-diez semanas);

c)       adviento (seis-siete semanas). La dormición se celebra el domingo más cercano al I S de agosto;

7)      Exaltación de la santa Cruz;

8)      Quincuagenario de adviento. Navidad y epifanía se celebran juntas en una sola fiesta, al modo antiguo (sólo los armenios católicos la dividen en dos fiestas, el 25 de diciembre y el 6 de enero).

Para conmemorar a los santos quedan los pocos lunes, martes, jueves y sábados libres. Los santos son poco numerosos, y su memoria cae sobre todo en el tiempo pascual, con la consiguiente movilidad, dado que los tiempos de pascua y de la dormición comienzan en fecha movible. Los santos no conmemorados en un tiempo son transferidos al siguiente.

En el caso de coincidencias, los oficios se acumulan, como entre los bizantinos.

La liturgia eucarística se celebra en iglesias de tipo particular (cuadrado con una cúpula en forma de pirámide octogonal), en general sobrias, con pocos iconos. El altar está muy elevado (pêm, del gr. bêma), protegido por una gran cortina, que permanece cerrada en cuaresma. La celebración presenta elementos dispares de origen sirio y bizantino; algunas influencias latinas son de carácter secundario. Varias exclamaciones en griego (proschômen, ¡estemos atentos!; orthoí, ¡estemos en pie!) revelan ciertos orígenes bizantinos. Se inicia con un solemne rito de vestición, durante el cual el coro canta un himno de nueve estrofas; sigue la procesión de la sacristía al altar; lavatorio con el salmo 25, y confesión de los pecados calcada del misereatur latino, Sal 43 (imitación de las oraciones romanas al pie del altar). El rito de la prótesis (preparación de las ofrendas) tiene lugar con simplicidad en una hornacina cercana al altar; el pan es ácimo, cocido el mismo día de la celebración según la antigua y particular tradición armenia del siglo V, que rechaza las dos naturalezas; el vino no se mezcla nunca con agua, tal vez como reacción contra los ebionitas acuarios, que consagraban sólo agua. La liturgia de los catecúmenos comienza con el pequeño ingreso del evangelio. El coro canta el Trisagion, con la añadidura de Pedro Fulón, patriarca de Antioquía (471.475-477.488): "que fue crucificado por nosotros" (considerada monofisita y teopasquiana, se refiere en cambio a Cristo, y no a la Trinidad). Las lecturas son tres (profetas, epístolas, evangelio). El credo se recita inmediatamente después del evangelio (quizá desde el siglo V). La sugestiva procesión de las ofrendas va acompañada con el himno querúbico (o por el texto propio de la fiesta). Después del beso de la paz comienza la anáfora, similar en la estructura a las anáforas usadas por los bizantinos (oración teológica, institución, epíclesis, memoria de los santos y de los difuntos, intercesiones, padrenuestro, elevación, doxología). La eucaristía termina, según el uso latino, con el prólogo de san Juan (desde pascua a pentecostés, en cambio, con Jn 21,15-19).

Influjos latinos principales, que datan de la época de las cruzadas: el número de los sacramentos (los dominicos hicieron una traducción armenia del tratado de los sacramentos de la Summa Theologiae de santo Tomás); la fórmula de absolución "yo te absuelvo", en primera persona; la caída de ciertos grados de orden sagrado, como archidiácono, corobispo y periodeuta (visitador apostólico), sustituidos por las órdenes menores latinas, incluida la tonsura; las oraciones de ordenación corresponden a modelos romanos; la unción de los sacerdotes y de los obispos en la ordenación, así como la entrega de los instrumentos, ambas totalmente desconocidas en la tradición oriental; la mitra y el pastoral episcopal son de forma latina; los obispos llevan anillo, jamás usado por otros obispos orientales, excepto los unidos a Roma; la forma de la patena y del corporal (korpurá); las oraciones al pie del altar y el evangelio final de la liturgia eucarística; el rito de coronación (matrimonio), muy similar al bizantino, lleva consigo la unión de las manos y un cambio de anillos, tomados del ritual franco-romano de tipo normando.

La liturgia armenia no nació con la crisis monofisita, porque cuando los armenios se asociaron al grupo anticalcedoniano sus estructuras litúrgicas estaban en gran parte formadas. La oposición a Bizancio ha tenido como resultado que fórmulas o costumbres bizantinas se remonten a la época anterior a las reformas hechas en Constantinopla después de la iconoclastia; la veneración de las imágenes es muy moderada y escasamente litúrgica. Los repetidos intentos de unión con Bizancio y Roma en el medievo, además de los intensos contactos con Jerusalén, han dejado en el mundo litúrgico armenio la impronta de un ecumenismo antiguo y apreciable, ahora encerrado en el horizonte exclusivamente nacional; se ve, por ejemplo, en el calendario, que celebra santos antiguos comunes a todas las iglesias y después santos más recientes, exclusivamente armenios. La vida cultural de la iglesia armenia ha producido históricamente varios movimientos de desarrollo y reforma litúrgica. Todavía hoy la actividad publicista armenia es notable, especialmente en Europa y en América .

La liturgia tiene un desarrollo coral, en el que la popularidad llega a transformarse en magnificencia de aparato y finura de ejecución. Los ornamentos son particularmente espléndidos: los sacerdotes y el diácono llevan mitra como la que usan los obispos bizantinos; todos los miembros del coro, incluidas las mujeres, llevan un hábito litúrgico de muy bellos colores. La música es una de las más fascinantes de Oriente, llena de melodías dulces; también en las piezas de mayor vigor se trasluce la noble melancolía de un pueblo que ha sufrido increíblemente. Las comunidades de la diáspora han abandonado los címbalos, que algunos usan todavía, y han introducido el armónium o el órgano. Los flabelos metálicos, agitados frecuentemente por diáconos, muestran cabezas de querubines adornadas por campanillas; éstos reflejan toda la interpretación mística de la liturgia como participación en la alabanza angélica, igual que las iglesias orientales, el sentido del misterio en la liturgia.