Libros litúrgicos principales:

1)      Eucologio, ordinario de la liturgia eucarística, matutino, oficio vespertino del incienso, varios oficios cantos propios de ciertas fiestas;

2)      Diaconal, partes variables para el diácono y el pueblo;

3)      Leccionario (Katameros), dividido en tres partes:

a.      Katameros anual, en cuatro volúmenes, lecturas para las ferias, domingos, fiestas y santos del año;

b.      Katameros de cuaresma, en dos volúmenes;

c.       Katameros de Khamasin, para el tiempo de pascua a pentecostés;

4)      Synaxario, un martirologio que se lee en la liturgia eucarística después de los Hechos de los Apóstoles para indicar la continuación de la historia de la salvación. Cuando no se celebra la eucaristía, se lee en el oficio vespertino del incienso;

5)      Tasafir, interpretación de las lecturas de la eucaristía, se usatambién en el oficio;

6)      Al-Mawá’iz, antología de homilías patrísticas;

7)      Al-Hutab, discursos en árabe, para ser leídos antes del evangelio;

8)      AlMayamir, homilías en árabe, con los hechos de las fiestas en estilo popular, usado en el oficio del incienso;

9)      Sirah, biografías de santos leídas después de las mayamir con ocasión de las peregrinaciones y las fiestas patronales;

10)  Al-Tamagid, doxologías en honor de los santos y de los ángeles;

11)  Cánticos para distintas ocasiones y tiempos litúrgicos, que se cantan durante la comunión;

12)  Orden procesional, parados fiestas de la cruz y el domingo de ramos; 13) Horologion para siete horas canónicas;

13)  Salmodia anual, con las cuatro alabanzas y siete theotokia cotidianos y doxologías para el santoral;

14)  Salmodia de Khoiak, oficios para el mes antes de navidad consagrado a la Madre de Dios;

15)  Menologio (Difnar), breve información sobre las fiestas, con elogio del santo del día;

16)  Libro de los cantos, himnos de la oración vespertina o nocturna de ciertas fiestas;

17)  Orden para Laqqán (pila), es decir, para la bendición del agua (epifanía, jueves santo, santos Pedro y Pablo) y para Sagdah (genuflexión de pentecostés);

18)  Guía para la semana santa, comenzando desde el sábado antes de ramos (sábado de Lázaro);

19)  Libro de la santa pascua, leccionario para la semana santa;

20)  Libro de las glosas, con reflexiones sobre los evangelios y horas de la semana santa.

El año litúrgico es muy particular a causa del calendario, calculado a partir del 29 de agosto de 284 d.C., comienzo del reinado de Diocleciano y, para los coptos, de la era de los mártires. Los trescientos sesenta y cinco días se dividen en trece meses: doce meses de treinta días y un mes final de cinco días (seis en los años bisiestos). Los nombres de los trece meses en copto (árabe entre paréntesis) son:

1)      Thôut (Tût), 11 septiembre-10 octubre;

2)      Paopi (Bâbah), 11 octubre-9 noviembre;

3)      Athôr (Hâtûr), 10 noviembre-9 diciembre;

4)      Khoiak (Kîhak), 10 diciembre-8 enero;

5)      Tôbi (Tubah), 9 enero-8 febrero;

6)      Mekhir (Amshir), 9 febrero-9 marzo;

7)      Phamenôth (Baramhât), 10 marzo-8 abril;

8)      Pharmouthi (Baramûdah), 9 abril-8 mayo;

9)      Pakhôn (Bashuns), 9 mayo-7 junio; 10) Paôni (Ba’ûnah) 8 junio-7 julio; 11) Epêp (Abîb), 8 julio-6 agosto; 12) Mesori (Misrâ), 7 agosto-5 septiembre;

10)  Pikougi Enabot (Khamsat Ayâm an-Nasi), 6 septiembre-10 septiembre.

Se distinguen tres estaciones litúrgicas en relación con la vida agrícola y las inundaciones del Nilo, que incluyen oraciones especiales para la crecida y la recolección:

1)      la inundación (nîlî, Nilo) de ciento veinticuatro días, 19 junio-19 octubre;

2)      2) la siembra (shetwii invierno), de noventa y un días, 20 octubre-18 enero 3) la recolección (sêfi, verano), de ciento cincuenta y un días, 19 enero-18 junio.

La semana comienza el sábado por la tarde; los días están divididos en dos grupos:

1)      Adam, de domingo a martes;

2)      2) Watos, de miércoles a sábado. Los dos nombres Adam y Watos son la primera palabra de los theotokia del lunes y del jueves.

Los ayunos son importantes y observados realmente:

1)    de Navidad, de cuarenta y tres días (25 noviembre-enero);

2)    de Jonás o de Ninive, tres días antes de la septuagésima latina;

3)    de Heraclio, desde el lunes al sábado de la octava semana antes de pascua;

4)    Cuaresma, de siete semanas;

5)    de los Apóstoles, varía de quince a cuarenta y nueve días;

6)    de la Dormición, de quince días, del 7 al 22 de agosto. Hay que añadir los miércoles y los viernes de todo el año. El ayuno excluye carne y derivados de la leche. El pescado tampoco se consume en algunas grandes vigilias, en la cuaresma y en el ayuno de Jonás.

La celebración eucarística es larga y sobria. El altar tiene forma de arca; el santuario (Heikal) está rígidamente separado por una pared divisoria (Higab), con pocos iconos, delante de la cual hay un lugar bien separado para el coro. La confección del pan eucarístico tiene lugar la tarde anterior, durante un meticuloso oficio apropiado. Al comienzo de la liturgia se hace una procesión con los dones en torno al altar. Muchas exclamaciones están en griego, más que entre los siro-occidentales. Encontramos una doble epíclesis; la primera de ellas implora el cambio de los dones y se subraya por medio de repetidos signos de la cruz sobre las especies. Las lecturas son cuatro. El evangelio se lee siempre en copto y en árabe. Después de una larga letanía comienza la anáfora. En la práctica se usan tres anáforas: la más frecuente es la copta de san Basilio (sobria reducción del texto griego); la de san Gregorio Nacianceno se usa en las grandes fiestas del Señor y, contrariamente al uso paleocristrano, no se dirige a Dios Padre, sino a Cristo; la anáfora de san Cirilo es sustancialmente la antigua anáfora alejandrina de san Marcos (largas intercesiones antes del sanctus, doble epíclesis antes y después de la narración de la institución, sanctus sin hosanna; las invocaciones diaconales son escasamente litánicas), pero a causa de su larga duración casi ha caído en desuso. Otras doce anáforas han desaparecido del uso. Después de la absolución del Padre, las especies de la comunión se distribuyen separadamente con la fórmula de tipo realista: "El cuerpo (la sangre) del Emmanuel, nuestro Dios, es esto en verdad. ¡Amén!" Los vasos sagrados se purifican escrupulosamente con agua. Al final el pueblo exclama: "¡Amén! ¡Que suceda durante cien años!".

En los días de la celebración eucarística se hace el rito del incienso, distinto del oficio. Las horas se practican en los monasterios y contienen una rica salmodia. Cada hora tiene doce salmos, una lectura y un evangelio. En vísperas, en el oficio nocturno y en el matutino se añaden himnos de diversos géneros (troparios, theotokia, doxologías, alabanzas de los santos) y cánticos bíblicos. El ciclo de las horas y el de los salmos corren recíprocamente paralelos, según una subdivisión puramente monástica.

Los coptos constituyen hoy en día la más numerosa comunidad cristiana en un país islámico (al menos seis millones). La liturgia, larga y rica, es cada vez más seguida, gracias a un impresionante movimiento de renovación, que partió del ambiente monástico. En las numerosísimas escuelas dominicales (Sunday Schools) se estudian los ritos y se vuelve a aprender el copto litúrgico. La predicación está ampliamente difundida, y se inspira con frecuencia en los temas de la liturgia. La participación, tal como la entiende un occidental, es un rasgo sobresaliente, tanto de la tradición corno de la renovación copta, gracias a la cantidad de cantos y gestos comunes. El pueblo gusta mucho de las procesiones, especialmente las de la santa Cruz (que se encuentra por todas partes: incluso en forma de tatuaje en las muñecas y la frente); el ayuno extraordinario de Heraclio recuerda el hallazgo de la santa Cruz, cuando Heraclio reconquistó Jerusalén a los persas (614). La veneración a la Madre de Dios alcanza auténticas cimas de entusiasmo en los gestos y en las costumbres; el calendario tiene treinta y dos fiestas de María; el mes de Khoiak, antes de navidad, implica el canto público de numerosos theotokia, de poesía fascinante y llena de sabor bíblico según el gusto siríaco. Aunque el canto es monótono y prolongado, el carácter egipcio, piadoso y paciente, aprecia la actitud de escucha. El gusto por la audición es sin duda un rasgo típico de los coptos; en el curso de la semana santa hay muchísimas lecturas, hasta el punto de que se leen los cuatro evangelios completos. Las ceremonias son sobrias, con ritos externos moderados, en los que se siente la influencia de un monacato omnipotente y auténtico. Se usan instrumentos de percusión para acompañar rítmicamente el canto (címbalos, triángulo).

Desde 1895 existe también un patriarcado copto católico, muy reducido numéricamente, con la liturgia notablemente abreviada.

6. LA LITURGIA ETÍOPE.

Los orígenes de la liturgia etíope son casi completamente desconocidos. El cristianismo llegó en el siglo IV al antiguo reino de Axum y tomó cuerpo gracias a misioneros coptos y sirios (Frumencio o Abba Salam). Aunque está bajo la jurisdicción directa del patriarcado copto de Alejandría (en 1951, el primer arzobispo etíope; en 1959, el primer patriarca-katholikos etíope), la liturgia no es puramente copta, a causa del influjo de los misioneros provenientes del imperio bizantino (los nueve santos romanos de Siria o del Asia Menor, hacia el 500); no faltan influjos jerosolimitanos, e incluso armenios.

La mayor parte de los documentos litúrgicos antiguos fueron destruidos por el rey Anida-Sion (1314-1344), y el resto se perdieron durante la invasión islámica de Ahmad-Ibn-Ibrặhimal Gặzis (1531-1543). La lengua litúrgica es el ge’ez de origen sud-arábico, que en la época moderna se subdivide en dos dialectos principales: amhara y tigrinia; en el ambiente de ciudad se comienza a usar tímidamente el amhárico. La organización de la liturgia actual se sitúa entre los siglos XIV-XVI, cuando se introdujeron numerosas costumbres inspiradas en el judaísmo y en el AT (en Etiopía existe una antigua y numerosa colonia de hebreos falashá). Era también el tiempo de las grandes invasiones islámicas: la Etiopía cristiana fue rodeada por sultanatos. Los Negus comenzaron a revalorizar el mito de la dinastía salomónica y a llevar el sobrenombre de la casa de Israel. Se introdujo la procesión con el arca de la alianza con siete vueltas en torno a la iglesia, al son bíblico de los címbalos; las fiestas de los santos del AT; la práctica de la circuncisión antes del bautismo. El tipo arquitectónico de la iglesia etíope es de planta central y recuerda el santo sepulcro o la mezquita de la roca de Jerusalén; en el centro hay un templete con el altar (maqdas), donde reposa un tabernáculo (tabot) que recuerda el arca de la alianza.

Los libros litúrgicos principales, producto de la reforma litúrgica del 500-600, son:

7)      Misal (Mets’hafe Qe’ddase), dividido en:

a)      16-20 anáforas;

b)      eucaristía (Zemmare);

8)      Manual de la penitencia (Mets’hafe Nuzaze);

9)      Manual del matrimonio (Mets hafe Taklil);

10)  Manual para la unción de los enfermos (Mets-hale Qandil);

11)  Deggwa, conjunto de cuatro antifonarios (salmodia, cuaresma, fiestas, común) con textos bíblicos y cantos varios, compilado en el s. xv, revisado en los ss. xvi y xv» y todavía hoy objeto de investigaciones;

12)  Antifonario cuaresmal (Tsomedeggwa);

13)  Mawặseet, antifonario para más de 50 fiestas, pero de uso más raro;

14)  Oficio común (Me’eraf);

15)  Sínodos, elenco de las fiestas de los santos. Hay otros libros para los sacramentos y libros paralitúrgicos usados en los monasterios o para devociones especiales, como Argặmone Weddase (arpa de la alabanza), vasto oficio mariano de 1440, con siete lecturas para los siete días de la semana, basado en la biblia y en apócrifos; o como Gebra Hemamat (actos de la pasión), leccionario para el tiempo de ramos a pascua, traducido del árabe al ge’ez.

El calendario sigue el copio-juliano,con trece meses:

1)      Maskaram (29 agosto-27 septiembre); 2) Tegamt (28 septiembre-27 octubre);

2)      Hedor (28 octubre-26 noviembre);

3)      Tâhsâsh (27 noviembre-26 diciembre);

4)      Ter (27 diciembre-25 enero);

5)      Yuk atît (26 enero-24 febrero);

6)      Maâbit (25 febrero-26 marzo);

7)      Miyâzyâ (27 marzo-25 abril);

8)      Genbot (26 abril-25 mayo);

9)      Sanê (26 mayo-24 junio);

10)  Hamiê (25 junio-24 julio);

11)  Nahâse (25 julio23 agosto);

12)  Pâguemên (24-28 agosto).

Fiestas del Señor: nueve principales y seis secundarias (exaltación de la santa Cruz, circuncisión, multiplicación de los panes, fiesta de Simeón-presentación, invención de la santa Cruz, venida de Jesús a Egipto).

Las fiestas marianas tienen cinco categorías:

1)      vida de Mario (presentación, dormición, natividad concepción);

2)      títulos de María (María del Monte Sión, María madre de la misericordia);

3)      milagros de María (milagro de la imagen de Saidnaya, en Siria; aparición asan Ildefonso de Toledo, aparición en Egipto o fiesta de las mujeres);

4)      santuarios marianos (Debra Quesguam, dedicación de la fiesta de la cavidad o fuente milagrosa, brotada a la vuelta de Jesús de Egipto, conmemoración de toda las iglesias de María en Tierra santa);

5)      conmemoración de todas las iglesias marianas. Existen también fiestas de santos y conmemoraciones mensuales (cuatro del Señor, seis de la Madre de Dios, siete de los santos).

Los tiempos litúrgicos fijos son 19, algunos de breve duración y de nombres sugestivos (por ejemplo, construcción del templo de Jerusalén, descenso o llegada, luz, nube, rocío, ojo de todo, aurora). El ciclo móvil comienza con el ayuno de Cristo (soma Krestos), de cincuenta y cinco días, es decir, seis días de ayuno de Heraclio y seis semanas de cuaresma. Los domingos de cuaresma se llaman: 1) del santo (enseñanza sobre el reposo sabático); 2) del templo (enseñanza de Jesús en el templo); 3) del paralítico (milagros de la piscina probática y paralelos); 4) del monte de los Olivos (discurso escatológico de Mt 24); 5) del siervo fiel (parábola de Mt 25,14-30); 6) de Nicodemo (Jn 3,1-22).

Para la celebración eucarística se conocen 20 anáforas; pero sólo se usan 14, y han sido publicadas en inglés Algunas son de origen sirio, introducidas probablemente por los monjes sirios de Egipto; dos son una reelaboración de la Traditio apostolica y del Testamentum Domini. Todas las anáforas en la actual praxis están precedidas por un oficio largo y complicado (preanáfora), típico de la tradición etíope: recitaciones de seis salmos, oraciones de purificación para los celebrantes y vasos sagrados, larga oración de absolución, prótesis de los dones. Con la enarxis (comienzo) sigue la liturgia de los catecúmenos, con repetidas incensaciones y letanías; Trisagion, cuatro lecturas (epístolas paulinas, epístolas católicas, Hechos, evangelio). La ceremonia del evangelio es particularmente movida: solemne procesión de los ministros con el evangeliario, diálogo de los ministros entre sí en alabanza de la Trinidad por el don del evangelio, bendición de los cuatro puntos cardinales con el libro, canto del evangelio; al final, veneración del evangeliario por parte de todos. Siguen letanías, una larga fórmula de credo, lavatorio, beso de la paz y anáfora. Las palabras de la institución y de la epíclesis son diversas en cada anáfora. Para celebrar son absolutamente necesarios tres sacerdotes y dos diáconos, por lo que el clero etiópico es numerosísimo.

Es del todo característico el uso de dos anáforas marianas: una común, llamada de Abba Giyorgis, y otra especial, llamada Qirqos o Ciriaco de Bahnesặ, que comienza con las palabras dulce perfume. Criterios literarios internos (lengua, pasajes en versos poéticos) hacen pensar que estas anáforas son una creación exclusivamente etíope, fruto de una teología tardía, que intenta de un modo audaz asociar a María al sacrificio de Cristo. Sus raíces espirituales deben buscarse en el amor por la tipología bíblica, en los apócrifos y en el influjo del monacato. La literatura mariana litúrgica y paralitúrgica es incomparablemente abundante y rica, aunque no muy conocida. La popularidad de Mario entre los fieles viene sin duda de la liturgia. El pueblo se saluda con expresiones litúrgicas como ¡María te ama! En el oficio cotidiano hay una larga parte ocupada por los Salặm (paz), himnos de saludo a María.

La liturgia etíope, nacida de un tronco mixto alejandrino-sirio-jerosolimitano, es exquisitamente popular y africana (uso del sonido rítmico del tambor, del Bistro, de la danza sagrada). Tiene una urgente necesidad de ser reformada. El emperador Hailé Selassié comenzó a imponer una reforma, interrumpida de momento por la caída de la monarquía.

Hay en curso una reanudación, en medio de difíciles condiciones socioculturales. Sin embargo, esta liturgia sigue siendo un ejemplo de cómo un rito oriental, trasplantado al contexto cultural africano, puede desarrollarse con rasgos de genio autóctono.

Una rama etíope-católica, numéricamente débil, se remonta a las misiones italianas del siglo XIX.

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