Por cierto Lutero siempre fue un gran defensor de la Virginidad de la bienaventurada Virgen. Incluso Lutero no quito el Ave María completamente.
Incluso escribio hermosas prosas de la Virgen como estas:

“Las grandes cosas que Dios ha realizado en María se reducen a ser la Madre de Dios. Con esto le han sido concedidos muchísimos otros bienes que nadie podrá nunca comprender. De ahí se deriva todo su honor, toda su bienaventuranza y que ella sea en medio de toda la raza humana una persona del todo singular e incomparable. Ella ha tenido con el Padre celeste un niño. Se comprende todo su honor, cuando se la llama Madre de Dios. Nadie puede decir cosa mayor de ella, aunque uno tuviera tantas lenguas como follaje tiene la hierba, como estrellas hay en el cielo o arenas en la playa. Hay que meditar en el corazón lo que significa ser Madre de Dios”.

Martín Lutero, “Auslegung des Margnificat” 1522; LW 7,572

“Uno se preocupa y se pregunta como el Señor Jesus pudo tener otros hermanos, dado que él era el hijo único de María, y la virgen María no fue madre de ningún otro hijo. Entonces algunos comentan que esto se debe a que eran hijos de un matrimonio anterior de José, antes de estar con María; éstos fueron después llamados “Hermanos de Cristo”; otros dicen que José tuvo otra mujer, tal como estaba permitido en los Judíos. Yo creo que “hermanos” aquí significan “primos”, dado que los Judíos y la Sagrada Escritura llamaban a todos los primos también “hermanos”.
Martín Lutero, 1537/1538; LW 46,723

“María permaneció virgen; pues tras sentirse madre del Hijo de Dios, no deseó ser madre de otro hombre, sino permanecer en esta gracia”.
Martín Lutero, Tischrede n.4435. Erganzungen, 1539: LW 48,579

“A José le cabe un gran honor ante Dios. A él le fueron confiado el Hijo de Dios y su Madre. Así José el carpintero, que actúa como cualquier hombre de pueblo y que trabajaba en lo oculto. Pero quedo escrito para nosotros para que sepamos que Cristo vino y que su madre fue virgen, aunque bajo el velo de su esposa se ocultaba la virgen antes y después del nacimiento
Martín Lutero, Predigt 24 de Dezember 1540: LW 49, 174.