Son muchos los santos cuyos cuerpos se mantuvieron incorruptos por años después de su muerte. Algunos de ellos siguen incorruptos, algunos también han despedido olor a rosas y tenido otras manifestaciones milagrosas. Estos son reliquias extraordinarias que manifiestan el favor divino sobre estos santos. 

Dios dijo a Adan: "Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella has sido tomado; ya que polvo eres y al polvo volverás" -Gen. 3,19. Se trata del castigo por el pecado que padecen todos los hombres. Pero Dios ha querido preservar por un don sobrenatural que desafía las leyes de la naturaleza, a algunos hombres y mujeres de extraordinaria santidad.

Es Dios quien ha preservado incorruptos los cuerpos mortales de algunos santos. Ha querido así manifestar claramente Su gloria, Su absoluta potestad sobre la naturaleza y testimoniar la santidad que El mismo comunica por medio de Su Iglesia a los hombres, templos del Espíritu Santo.

¿Pueden haber incorruptos fuera de la Iglesia Católica? Hemos recibido noticia de un pentecostal chileno cuyo cuerpo fue encontrado incorrupto. Creo que podría ser posible que Dios permitiera esto con algunos de sus hijos que, aunque no tienen todos los medios de gracia, han aprovechado de todo corazón las gracias recibidas. Sin embargo, el fenómeno ocurre casi siempre con personas que vivieron intensamente unidos a Cristo Eucarístico, a su Madre y a su Iglesia. 

Diferentes fenómenos: pocos son incorruptos, otros lo son por un tiempo, otros se van secando muy lentamente pero sin las propiedades de la corrupción. Por eso algunos están recubiertos de cera para preservarlos de la negrura propia del tejido externo. Es el caso, por ejemplo de Santa Bernardette Soubirous, Santa Catalina Labouré, San Vicente de Paul, Santa Vittoria, etc. Otros se conservan con escaso tratamiento de este tipo: como el de Santa Catalina de Bolonia, Santa Margarita Redi, el Beato Sebastián de Aparicio (que se conserva en la Ciudad de Puebla, México) o San Francisco Xavier (que se conserva en Goa, la India, y fue muy "maltratado" por la "caza de reliquias").

En algunos casos de santos no incorruptos se han hecho representaciones de sus cuerpos realizadas en cera y sus restos se contienen dentro. Así, por ejemplo, San Pascual Baylón: la actual representación es copia de lo que fue su cuerpo incorrupto, reproducido gracias a fotografías, dado a que su cuerpo fue profanado e incinerado por los comunistas durante la guerra civil española; o el cuerpo de Santa Inocencia o Santa Celeste: que son bellísimas imágenes de cera y semejan excelentemente cuerpos humanos, pero son relicarios que conservan en su interior los huesos de estas santas. 

En el caso del cuerpo del Papa Beato Juan XXIII, he sabido de que se le realizó cierto tratamiento de embalsamamiento para que soportara el velorio y las ceremonias, y hay testimonios del médico-científico que lo realizó. Sin embargo es extraordinario que se preserve tantos años.

Veneración
Al venerar estos cuerpos reconocemos la gloria de Dios, el único que puede hacer este milagro y honramos la santidad que deseamos de corazón imitar.

"Los cuerpos de los santos mártires y otros que viven ahora con Cristo, cuerpos que eran sus miembros y templos del Espíritu Santo, que un día se levantarán por Él y serán glorificados en la vida eterna, pueden ser venerados por los creyentes. Dios da muchos beneficios a los hombres a través de ellos." (Concilio de Trento)

Hay que distinguir tres tipos de preservación: 1- milagrosa (incorruptibles), 2- deliberada por medios científicos, 3- natural y accidental.

La incorruptibilidad es la preservación milagrosa y como tal no obedece a ninguna ley natural ni depende de ninguna circunstancia (humedad, temperatura, tiempo, cal u otros elementos. No fueron embalsamados o tratados de ninguna forma. Algunos exuden aroma como perfume. No todos los cuerpos incorruptos se mantienen igual indefinidamente.

La incorruptibilidad no es momificación. Los cuerpos momificados están rígidos y secos.

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